¿Por qué luchamos por la independencia?

Hoy, unas veinte organizaciones independentistas convocan al pueblo a participar en una Marcha por la Independencia. La pregunta obligada es: ¿Por qué luchar por la independencia? Esta es una pregunta importante. La respuesta que demos determinará si seguimos atrapados como la colonia más antigua del mundo, si transitamos hacia el neocolonialismo o si abrimos el camino hacia una verdadera liberación nacional.

Estados Unidos invadió Puerto Rico en 1898 no para liberarnos del dominio español, sino como parte de su expansión imperialista y de su proyecto capitalista en el Caribe y el Pacífico. Desde entonces, la dominación colonial estadounidense ha servido a los intereses del capital, utilizando a Puerto Rico como plataforma económica, militar y estratégica.

Por eso, una independencia auténtica no puede limitarse al establecimiento formal de una bandera, un himno y un gobierno separado. Para que sea una verdadera liberación, debe estar vinculada a una transformación socialista de la sociedad. Separar la lucha por la independencia de la lucha contra el capitalismo solo abriría el camino al neocolonialismo, permitiendo que la burguesía —criolla y extranjera— continúe explotando a la clase trabajadora bajo nuevas formas.

En América Latina, durante las guerras de independencia del siglo XIX, fueron sectores de las burguesías locales quienes encabezaron la ruptura con el colonialismo español. Sin embargo, en Puerto Rico la dinámica histórica fue diferente. Tras el fracaso del Grito de Lares en 1868 y la invasión estadounidense de 1898, la burguesía criolla abandonó la tarea histórica de construir una nación independiente. En lugar de enfrentarse al nuevo poder imperialista, optó mayoritariamente por acomodarse al orden colonial estadounidense.

La responsabilidad de mantener viva la bandera de la independencia recayó entonces sobre sectores de la pequeña burguesía —profesionales, intelectuales, pequeños comerciantes y agricultores— que asumieron la lucha nacional, pero sin desarrollar un programa capaz de conquistar a las grandes masas trabajadoras y vincular la liberación nacional con la emancipación social.

El resultado fue un movimiento independentista marcado por grandes sacrificios y gestas heroicas, como el nacionalismo revolucionario encabezado por Albizu Campos, y por opciones electorales que nunca han pasado de ser minoritarias. Incluso en momentos de gran influencia, como la experiencia del Partido Socialista Puertorriqueño y las luchas radicales de las décadas de 1970 y 1980, el movimiento independentista no logró construir una alternativa revolucionaria capaz de situar a la clase obrera en el centro de la lucha por la transformación social.

La clase obrera: el sujeto olvidado

El gran ausente en este debate histórico ha sido la clase obrera como fuerza política independiente.

No porque los trabajadores hayan estado al margen de las luchas sociales. Por el contrario, en distintos momentos históricos el movimiento obrero estuvo en la primera línea de combate, como ocurrió durante las huelgas cañeras de las décadas de 1930 y 1940 y con la fundación de la Confederación General de Trabajadores. Sin embargo, la ausencia de una dirección revolucionaria propia permitió que amplios sectores del movimiento obrero se desviaran hacia proyectos reformistas, partidos defensores del orden colonial y estructuras sindicales subordinadas a intereses ajenos a los trabajadores.

Sin una organización política propia de la clase obrera, la lucha por la liberación nacional continuará limitada. La pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿para qué cambiar de estatus político si la explotación, la pobreza y el dominio del capital permanecerán intactos?

La clase trabajadora solo podrá convertirse en la fuerza decisiva de la lucha independentista cuando la lucha por la liberación nacional y la emancipación social formen parte de una misma revolución ininterrumpida. La independencia debe ser sólo un momento en la transformación revolucionaria de la sociedad, no simplemente el reemplazo de una clase dominante extranjera por otra local.

En otras palabras: una independencia bajo el capitalismo estaría condenada a reproducir nuevas formas de dependencia y explotación. Solo el socialismo puede darle un contenido verdaderamente emancipador a la independencia.

Una independencia internacionalista

Puerto Rico no puede alcanzar su liberación de forma aislada del resto del mundo. Nuestro destino está unido al de los pueblos del Caribe, de América Latina y de la clase trabajadora internacional.

Ramón Emeterio Betances promovió la unión de las Antillas como la herramienta fundamental para resistir las ambiciones imperialistas. Hoy esa perspectiva debe recuperar vigencia, pero desde una base distinta: no la alianza entre burguesías nacionales, sino la unidad revolucionaria de la clase trabajadora del Caribe y América Latina en la lucha contra el imperialismo y el capitalismo.

Nuestra lucha no es por crear una pequeña república sometida a los dictados del mercado mundial y del capital financiero. Es parte de una batalla mucho más amplia: la lucha de la clase obrera internacional por acabar con la explotación y construir una sociedad basada en la cooperación, la igualdad y la planificación democrática de la economía.

Por eso afirmamos que la independencia de Puerto Rico solo será auténtica si es socialista e internacionalista. Cualquier otra forma de independencia, ya sea bajo la dirección de la burguesía local o mediante una concesión negociada desde Washington, terminaría por preservar las estructuras fundamentales de explotación y dependencia.

Seamos claros: el pueblo trabajador necesita organizarse políticamente de manera independiente, construir su propio partido comunista revolucionario y prepararse para conquistar el poder. Esta es la única vía para que Puerto Rico rompa definitivamente con el colonialismo y avance hacia una sociedad libre, socialista y solidaria con los trabajadores del mundo.

Por eso luchamos por la independencia.

¡Por la independencia socialista de Puerto Rico!

¡Por la Federación Socialista de las Américas!

¡Por un futuro comunista y solidario!

Para leer nuestro análisis más extenso sobre este tema, vea: “Perspectivas de la lucha por la independencia y el socialismo en Puerto Rico“. También recomendamos el excelente artículo del camarada mexicano Ubaldo Oropeza, “La soberanía nacional en la época imperialista“.

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Author: Rumbo Alterno ICR-Puerto Rico

Rumbo Alterno es un colectivo marxista comprometido con la lucha contra el capitalismo y la construcción de una nueva sociedad socialista en Puerto Rico y a nivel internacional. Luchamos contra el actual sistema económico, político y social que no ofrece una alternativa a la mayoría de la población. Publicamos la revista digital RumboAlterno.net donde divulgamos análisis de la coyuntura nacional e internacional, así como artículos y denuncias de nuestros lectores y sectores afines. Nuestro colectivo forma parte de la Internacional Comunista Revolucionaria (ICR), antes Corriente Marxista Internacional, que está presente y realiza trabajo político en más de 60 países de los 5 continentes.