La corrupción desde otra perspectiva

Una de las primeras lecciones sobre la acumulación de grandes capitales que estudiamos señala que las grandes riquezas se acrecientan en el capitalismo por métodos de desposesión que se desarrollan en una zona gris que prevalece entre el derecho, la política y las actividades ilícitas. En el caso de Puerto Rico el primer ejemplo que nos viene a la memoria son los medidas que fueron utilizadas por los invasores norteamericanos en su violenta entrada a nuestra Isla en el 1898.

Además de la ocupación de territorio y propiedades por el derecho de conquista, sin retribución alguna a sus propietarios, se estableció una devaluación del peso provincial del orden de un 40% lo que llevó a muchos puertorriqueños a la ruina. Con esta última medida se les obligó a vender sus propiedades por debajo de su valor real y bajo condiciones privilegiadas para los compradores. A lo anterior se sumaron, más adelante, los salarios de miseria pagados a los obreros una vez dichas propiedades y tierras fueron dedicadas a la explotación agrícola.

Esta temprana vinculación entre lo político (la invasión militar y la instauración de un gobierno militar) y lo económico (el inicio de la explotación económica de la colonia) ha sido muy poco estudiada, sobretodo en su relación de lo legal con lo ilegal, de lo público con lo privado y de la gobernanza.

La breve introducción que antecede, va dirigida a establecer que el enriquecimiento por desposesión de los bienes de la colonia no es el resultado exclusivo del modelo de gobernanza neoliberal que se ha estructurado a partir de mediados del pasado siglo. El modelo neoliberal solo ha hecho posible su intensificación y en la medida en que se profundiza va dejando al descubierto los medios que lo acompañan de los cuales la corrupción es uno de ellos.

También esta nota tiene como objetivo intentar una explicación del aumento en la exposición pública de la corrupción, desde la perspectiva de la ampliación de esa zona gris que ya hemos descrito a partir del desarrollo y fortalecimiento del modelo neoliberal como forma de gobernanza.

La banca y el lavado de dinero 

Está ampliamente documentado que, a nivel internacional, la acumulación de los grandes capitales que genera la empresa criminal por medios ilegales han encontrado en la banca norteamericana y europea, así como en los diferentes paraísos fiscales que operan en múltiples países, los medios necesarios para integrarlos en la economía legal, fortaleciendo la misma. Según la Organización de las Naciones Unidas, la cantidad estimada de dinero lavado globalmente en un año es de entre el 2 al 5% del Producto Bruto Mundial, o entre $800 billones y $2 trillones de dólares. 

Debido a la naturaleza clandestina del lavado de dinero, se hace muy difícil estimar la cantidad total de dinero que corre a través del ciclo de lavado de dinero. Según el sociólogo James Petras, en su trabajo “La globalización desenmascarada: imperialismo en el siglo 21“, estas sumas de capital son provenientes de actividades ilícitas como el mercado de drogas, la trata de humanos y otras actividades criminales que indirectamente se insertan en la economía formal.

 La desregulación en las actividades empresariales, la liberalización de las operaciones bancarias, el establecimiento del empresarismo como modelo de éxito social, la aprobación de leyes y medidas que facilitan el movimiento de capitales y la concentración de éste cada día en menos manos, van configurando una ampliación de las oportunidades para hacer de la corrupción una actividad en cierta medida normalizada en la estrecha relación empresa privada-gobierno que privilegia el modelo económico neoliberal.

En Puerto Rico hay sobrados ejemplos del blanqueo de capitales por la banca que opera a nivel local. En el pasado el Banco Popular fue multado como resultado de haber estado envuelto en actividades de lavado de dinero y más recientemente, entre los acusados del caso de la ex Gobernadora Wanda Vázquez, figura un banquero a cuya institución bancaria local se le ha señalado, como una de sus principales actividades el blanqueo de dinero.

Complicidad institucional desde la gobernanza 

Otro elemento que abona al clima de tolerancia hacia la corrupción es el elemento de la secretividad que se le ha añadido a las negociaciones entre el Gobierno y las empresas privadas que habrán de adquirir o administrar bienes públicos. A lo anterior se suma la ausencia de fiscalización y voluntad para hacer cumplir las lenientes métricas que se establecen para garantizar el mejor desempeño del privatizador.

No es de extrañar entonces, la secretividad e impunidad con la que pretende operar el consorcio norteamericano canadiense LUMA Energy, ni la lucha feroz que lleva en los tribunales la Junta Dictatorial para no tener que entregar a la prensa y al pueblo puertorriqueño el intercambio de comunicaciones que ha tenido con el Gobierno, sus asesores y los diferentes entes corporativos con los cuales ha venido ejerciendo su labor de timoneo de la economía local.

Como corolario de la pretendida integración empresa privada y actividad gubernamental los modos operacionales de los primeros deben ser asimilados por los personeros del gobierno para poder encontrar los puntos de convergencia que hacen posible la desposesión de los bienes públicos y su usufructo por el sector empresarial, bajo las normas y usos del mundo corporativo.

Tampoco resulta extraño el incremento en el caso de funcionarios públicos que durante los últimos años se han visto involucrados en actividades donde la búsqueda del enriquecimiento individual ha encontrado respuesta o propuesta de los socios en la gestión público privada.

Dos elementos adicionales que también gravitan como estímulo a la actividad de corrupción a nivel local son, primero, la ausencia de acción de las autoridades locales para intervenir e investigar los diferentes esquemas bajo los cuales esta actividad se lleva a cabo y a los funcionarios que exhiben conducta sospechosa y en segundo término, la mano blanda de las autoridades federales al momento de ajustar cuentas con funcionarios públicos y empresarios privados, al éstos hacer alegación de culpabilidad y propósito de colaboración.

Sobre este último extremo podemos señalar que dicha conducta constituye una ampliación de esa zona gris donde se integran las organizaciones corporativas y el gobierno con toda su estructura jurídica, económica y política.

Lo clandestino, el narcotráfico y la mano invisible 

Adam Smith, en su  Teoría de los sentimientos morales (1759), establece el concepto de la mano invisible. Allí nos señala lo siguiente:

“Los ricos solo seleccionan del montón lo más preciado y agradable. Ellos consumen apenas más que los pobres, y a pesar de su natural egoísmo y avaricia, aunque solo buscan su propia conveniencia, aunque el único fin que se proponen es la satisfacción de sus propios vanos e insaciables deseos, comparten con los pobres el fruto de todos sus progresos. Son conducidos por una mano invisible a realizar casi la misma distribución de las cosas necesarias para la vida que habría tenido lugar si la tierra hubiera estado repartida en porciones iguales entre todos sus habitantes, y entonces sin pretenderlo, sin saberlo, promueven el interés de la sociedad y aportan medios para la multiplicación de la especie.”

Visto desde una perspectiva más contemporánea, el concepto de la mano invisible lo que busca entonces es la creación de las condiciones para lograr la acumulación del capital. “Aportan medios para la multiplicación de la especie” dice Smith; y ahora aportan medios para la perpetuación de las condiciones de pobreza. Aportan medios para la perpetuación de las condiciones de ilegalidad y clandestinidad desde el control de la actividad del aparato gubernamental. 

Aportan medios para que desde las instituciones que deben velar por la seguridad se hagan de la vista larga con respecto a actividades de narcotráfico y se permita una operación total, que va desde la producción (terrenos), hasta la distribución (embarcaciones, aviones y vehículos terrestres) y su eventual lavado de dinero (dentro del sistema financiero legal )y por supuesto, dentro de su aportación a esos medios, dejan una pequeña puerta abierta que permita, por un lado el lucro mediante la creación de la necesidad. Crean la necesidad y a su vez, la solución y por otro lado, la participación indirecta a través de diversas sociedades que igualmente les permitan obtener en beneficio tales como empresas fantasmas, partidos políticos, ficciones jurídicas, etcétera.

La forma de “compartir el fruto del progreso” del que habla Smith, es en términos prácticos el lavado de dinero, o la asignación de título de administrador de la actividad delictiva con el propósito de no verse perjudicados en caso de una intervención por parte de las autoridades. El sistema capitalista te fuerza a moverte y dedicar tus recursos a aquellas tareas o labores que tienen alta demanda o para las cuales tienes destrezas. ¿No son acaso las políticas de desprovisión y despidos a la clase trabajadora una forma de empujar y estimular a esas masas a participar de la economía informal, todo con la excusa de crear un gobierno de eficiencias? 

Y cuando hablamos de eficiencia, ¿eficiencias para quiénes? ¿Quiénes son los inductores de la demanda y los creadores de soluciones? En el caso del crimen tipo robo, narcotráfico y asesinatos tenemos claro que los dueños de las cárceles, las armerías y los dueños de las compañías de seguridad figuran entre los sospechosos habituales.

La proliferación de los casos de corrupción a nivel gubernamental se ha constituido en un elemento de peso en la discusión pública que trasciende dicha esfera. De igual manera no son pocos los que se preguntan cómo es posible el alto volumen de drogas que entra y sale del país impunemente, la enorme cantidad de armas que se trafican de forma clandestina en un país que no fabrica armas, el creciente número de personas desaparecidas, el incontrolable robo de autos y otras actividades, menos visibles e igualmente lucrativas, que son desarrolladas por el denominado capitalismo criminal.

La actividad de contención del Estado, a pesar de haber declarado la guerra contra el tráfico de drogas y el crimen, queda reducida a una limitada y anecdótica acción policiaca, que es destacada en los titulares de los medios de comunicación. En voz baja la ciudadanía constantemente se pregunta si esta actividad delictiva no se posibilita con una colaboración, tácitamente o por omisión de deberes, de parte de los organismos de ley y orden. Los robos de armas de cuarteles de la policía, los allanamientos que dan como resultado la incautación de un reducido número de armas y cantidades mínimas de dinero, así como las cifras siempre crecientes de los delitos acentúan la suspicacia ciudadana.

Las realidades alternas y la corrupción 

Las prácticas económicas y políticas bajo el ordenamiento neoliberal suelen cubrirse con la creación y difusión intensa de una realidad alterna. Así la derogación de las leyes protectoras del trabajador se convierten en una Reforma Laboral, la entrega a los intereses privados de los bienes patrimoniales se transforman en Alianzas Público Privadas, el despido de miles de empleados públicos es una necesidad para lograr un Gobierno de Eficiencia, la dictadura de la Junta y sus acciones austericidas es el precio por haber contraído una deuda pública estructurada bajo las normas del sistema financiero vigente.

De igual manera la corrupción, esa fea llaga que al quedar expuesta hace evidente la podredumbre que acompaña la acumulación por desposesión y explotación que es consustancial al modelo neoliberal, se nos presenta como una lamentable acción individual que ocurre como resultado de una deformación moral y ausente de ética de un individuo aislado.

Ciertamente el amplio grupo de personas que han sido expuestas al hacerse evidentes sus prácticas corruptas, en el pasado y en el presente, son culpables de haberle fallado a los que depositaron la fe en el cabal desempeño de sus funciones, tanto en la empresa privada, como en el sector público. Sin embargo, no podemos seguir pasando por alto que ellos también son el resultado de un sistema que tiene como uno de sus fundamentos una borrosa zona gris donde lo legal y lo ilegal, lo moral y lo inmoral, lo político y lo económico, la actividad productiva legítima y la actividad productiva derivada de la acción criminal, lo público y lo privado, se funden deliberadamente con la misión de acumular riqueza y poder para los menos y pobreza y sometimiento para las grandes mayorías trabajadoras.

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Author: Erasto Zayas Nuñez

Erasto Zayas Núñez nació en el pueblo de Santa Isabel, PR el 7 de septiembre de 1949. Realizó estudios en las escuelas públicas del país y los universitarios en la UPR Recinto de Río Piedras y la Universidad Católica de Ponce. Casado, tiene cinco hijos y es el feliz abuelo de cuatro nietos. Escribe cuentos, poesía y durante dos décadas publicó una columna de opinión en el semanario El Oriental. Ligado al movimiento obrero en su capacidad de comunicador por más de medio siglo, se desempeñó como administrador de la Unión General de Trabajadores. Es uno de los fundadores de la Casa de Estudios Sindicales e integrante de su Junta de Directores.