La Federación Sindical Mundial emite un llamamiento militante, clasista e internacionalista a sus organizaciones afiliadas y a los sindicatos de todo el mundo para que hagan suya y apoyen la 2ª Jornada Internacional de Acción de los Estibadores, el 30 de octubre de 2026.
La movilización se produce en un momento crítico, en el que los conflictos militares se extienden y los frentes de guerra se amplían e interconectan peligrosamente, desde Ucrania hasta Oriente Medio. El estado asesino de Israel, con el apoyo de EE. UU., la Unión Europea y la OTAN, continúa su crimen contra el pueblo palestino y escala su agresión militar contra Irán y Líbano, aumentando el peligro de un conflicto aún más amplio.
Detrás de los diversos pretextos se esconde el conflicto entre poderosos estados capitalistas, y la confrontación entre el bloque euroatlántico de EE. UU. – OTAN – UE y otros centros imperialistas por los mercados, la energía, las materias primas, las rutas comerciales y el control de las infraestructuras estratégicas.
Las guerras imperialistas no son una desviación del funcionamiento “normal” del sistema capitalista. Son la continuación de la explotación y la competencia por otros medios. Se están gastando miles de millones en armamentos y en la economía de guerra, mientras se exprimen los salarios, se recortan los gastos sociales, se mercantilizan la sanidad y la educación, y la explotación alcanza niveles extremos, con horarios agotadores, que incluyen jornadas de 13 horas y trabajo los siete días de la semana.
Los pueblos no tienen nada que ganar con las guerras y los antagonismos de los imperialistas. Están llamados a pagar las ganancias, las guerras y las consecuencias de una nueva crisis económica capitalista, a sacrificarse por intereses ajenos a los suyos, mientras los grupos empresariales reclaman porciones cada vez mayores del botín.
Los puertos, ferrocarriles, aeropuertos y el conjunto de las infraestructuras de transporte se están convirtiendo en nudos críticos para el movimiento de armas, municiones, material militar y tropas. Se presiona a los trabajadores para que se conviertan en engranajes de la máquina de guerra y cómplices de crímenes contra los pueblos.
Los estibadores ya han demostrado que, mediante la organización, la lucha colectiva y la acción internacionalista coordinada, pueden impedir que los puertos se conviertan en bases de operaciones para la guerra. Pueden bloquear los cargamentos de la muerte que alimentan la matanza del pueblo palestino por parte del estado israelí y la propagación de la guerra por todo Oriente Medio.
El 6 de febrero de 2026, se llevaron a cabo acciones de huelga en 20 puertos de 7 países. En mayo, en Estambul, organizaciones sindicales de 35 puertos formaron una red de coordinación, que ahora abarca más de 40 puertos en todo el Mediterráneo y Europa, con la participación de organizaciones de Francia, Grecia, el País Vasco, Turquía, Marruecos e Italia, bajo el lema: “Los estibadores no trabajan para la guerra”.

El 30 de octubre, los sindicatos llevarán a cabo nuevas acciones militantes y huelgas. El marco común “Puertos por la Paz – Empleos con Dignidad” vincula la lucha contra la guerra imperialista con la lucha por los Convenios Colectivos de Trabajo, aumentos salariales, empleo estable, reducción de la jornada laboral y medidas sustanciales de salud y seguridad.
También se vincula a la oposición a las privatizaciones, la subcontratación y el empleo temporal, y al uso de la automatización y la inteligencia artificial para eliminar puestos de trabajo e intensificar la explotación. El progreso tecnológico y científico debe servir para reducir el tiempo de trabajo y mejorar la vida de los trabajadores, no para la rentabilidad de los monopolios.
La experiencia de los estibadores tiene una importancia más amplia para los trabajadores de la industria metalúrgica y los astilleros, los ferrocarriles, la energía, las telecomunicaciones, el transporte y la logística. Estos sectores conectan puertos, zonas industriales e infraestructuras militares y pueden desempeñar un papel decisivo en la lucha común contra la guerra imperialista y la explotación.
El 30 de octubre puede marcar un nuevo y gran paso en la coordinación militante internacional de la clase obrera. De puerto en puerto, en cada lugar de trabajo y sector, de país en país, los trabajadores envían el mensaje de que no elegirán entre los bandos de sus explotadores, no se convertirán en engranajes de su maquinaria de guerra y no sacrificarán sus vidas y derechos por las ganancias de los monopolios.
¡Ningún sacrificio por los ganancias y las guerras de los imperialistas!
¡Viva la solidaridad internacionalista de la clase obrera!















