Sobre el llamado a un Paro Nacional

La denominada Unión Boricua llama a un Paro Nacional este sábado.  Mediante el mismo se pretende dar continuidad a la manifestación llevada a cabo en Fortaleza el pasado fin de semana donde se demandaba la renuncia de la Gobernadora.  Ahora se convoca para protestar por los problemas del agua y la luz y las decisiones que afectan el bienestar del pueblo. El llamado está dirigido a la participación de manifestantes de todos los colores, sin ideologías, sin partidos políticos y sin distinción de procedencia. La convocatoria se hace a través de las redes sociales con apenas unos días de antelación. Una marcha del Capitolio a Fortaleza culminará  el paro a las 5:00 PM. ¿En serio?

La inicial suspicacia que nos generó el primer evento, aún cuando reconocemos el derecho de todos a protestar para reclamar lo que entendemos anda mal, el presente llamado nos hace conscientes de la necesidad de reflexionar sobre las motivaciones y objetivos reales que puedan tener los dirigentes de este grupo. La Primavera Árabe ciertamente les proveyó el método de convocatoria pero el contenido de la misma parece no haber sido parte de la lectura de la experiencia. 

Un llamamiento a un  Paro Nacional es cosa seria. Fecharlo para un sábado es una charlatanería. ¿Qué impacto real tiene tal convocatoria? ¿Cuántos centros de trabajo visitaron los organizadores para hablar con los trabajadores?¿Qué preparativos han hecho para la movilización de los mismos? ¿Qué otros sectores han sido contactados? 

Ciertamente esta propuesta tiene tan poco contenido como la primera. Sin embargo, creemos que se hace necesario pensar con un poco de mayor profundidad sobre los objetivos reales que puedan tener los que organizan las mismas. Lo anterior sin negar que hay la posibilidad cierta de que el malestar que prevalece  en el pueblo es tan grande que con toda probabilidad los noticiarios de fin de semana tengan algún material para reseñar sobre la misma. 

En la dirección de reflexionar sobre la dinámica que acompaña las convocatorias de la naturaleza que propone la Unión Boricua nos debe llevar a  pensar en el efecto desmovilizador que se genera cuando los eventos no alcanzan la masa crítica que logra cambiar las cosas. La ideología de “cantar solo por cantar” que se proyecta por este grupo genera conformismo más que determinación de lucha por metas concretas. 

El llamado a la masa, además de un insulto a los seres humanos pensantes, resulta en una afirmación de la poca estima de la acción consciente que estimula el sistema. La ausencia de propuestas concretas para el cambio en las cosas que están mal es un ejercicio en inutilidad que deja a las personas sin objetivos concretos que alcanzar, lo que nos pone a merced de las acciones de los que detentan el poder. La gente se organiza sobre las bases de un ideario para cambiar lo que anda mal. Desarticular y menoscabar esa capacidad del individuo para superar la realidad es mantener lo que hay al presente.

El no tener un “color” definido, una identificación clara de lo que se es y por lo que se lucha, aporta a la atomización en que vivimos y es lo que sostiene el sistema de injusticias que prevalece. La neutralidad que se levanta como consigna, el ni soy de aquí ni soy de allá, es un llamado a la aceptación tácita de la realidad que hoy oprime. La protesta por la protesta misma es la negación del valor de protestar. De alguna manera este parece ser el objetivo central del llamado a un paro nacional que no detiene nada. 

También se hace necesario reflexionar profundamente el por qué los sectores organizados del país no han reaccionado con la diligencia y la prontitud que la presente realidad demanda. De la misma manera que se reconoce la ausencia de gobernanza efectiva en el país, hay que hacer un reconocimiento crítico de la ausencia de una oposición  que ofrezca alternativas de cambio reales como respuesta a las necesidades y carencias que afectan la vida de nuestro pueblo. 

Share:

Author: Erasto Zayas Nuñez

Erasto Zayas Núñez nació en el pueblo de Santa Isabel, PR el 7 de septiembre de 1949. Realizó estudios en las escuelas públicas del país y los universitarios en la UPR Recinto de Río Piedras y la Universidad Católica de Ponce. Casado, tiene cinco hijos y es el feliz abuelo de cuatro nietos. Escribe cuentos, poesía y durante dos décadas publicó una columna de opinión en el semanario El Oriental. Ligado al movimiento obrero en su capacidad de comunicador por más de medio siglo, se desempeñó como administrador de la Unión General de Trabajadores. Es uno de los fundadores de la Casa de Estudios Sindicales e integrante de su Junta de Directores.