Aprendamos las lecciones del Otoño Rojo en Europa: ¡A tomar las calles!

Un fantasma recorre la vieja Europa. Es el fantasma de la lucha de clases, que ha resurgido con fuerza tras haber sido declarada muerta por innumerables economistas y políticos. El Otoño Rojo europeo no es una serie de manifestaciones aisladas ni una reacción pasajera al alza de los precios. En Francia, Italia, España, Portugal, Bélgica, Grecia y Albania, estudiantes, trabajadores, jóvenes desempleados, pensionados y familias protestan por el deterioro de sus condiciones de vida. Protestan contra el encarecimiento de alimentos y combustibles, la falta de vivienda accesible, los salarios insuficientes, los recortes en servicios y pensiones y el deterioro educativo.

No existe un movimiento europeo unificado ni todos sus participantes tienen conciencia anticapitalista. Pero algunos sectores comienzan a reconocer que sus problemas individuales tienen un origen común. Los gobiernos justifican los recortes en nombre de la “disciplina fiscal” mientras destinan recursos al pago de la deuda pública y a asuntos que no benefician al pueblo trabajador, como el rearme militar. Los gobiernos exigen sacrificio a los trabajadores, pero no a los grandes propietarios. ¿Suena familiar?

Puerto Rico ante la misma crisis

Puerto Rico vive estas contradicciones bajo condiciones particulares: una economía colonial subordinada al imperialismo estadounidense, una deuda monumental, décadas de desindustrialización, emigración masiva y una Junta de Control Fiscal que antepone a los bonistas a las necesidades de la población. Durante años, los gobiernos del PNP y del PPD han descargado la crisis sobre el pueblo trabajador para proteger las ganancias de la clase capitalista.

El costo de los alimentos, la vivienda, la transportación, los medicamentos y la electricidad consume cada vez más del ingreso familiar. Los salarios no siguen el ritmo de los gastos y tener empleo no garantiza una vida digna. Para muchos jóvenes, estudiar, conseguir vivienda e independizarse se ha vuelto difícil; la migración parece la única alternativa.

La crisis energética evidencia los límites del modelo colonial y capitalista. La privatización mediante LUMA Energy y GeneraPR no ha resuelto los problemas eléctricos: persisten apagones, deficiencias y aumentos tarifarios. New Fortress/GeneraPR no suministra suficiente gas natural a las plantas y recurre a combustibles más caros, como el diésel, cuyo costo pagamos los consumidores. El lucro privado es más importante que el servicio al pueblo.

La Universidad de Puerto Rico es otro frente de austeridad. Entre 2017 y 2025, su presupuesto se redujo en unos $421 millones, cerca del 47 %. La aportación del Gobierno central bajó de $911 millones a $500 millones, mientras el crédito subgraduado subió de $53 en 2015 a $157 en 2025. Los recortes limitan el acceso a la educación pública y abren espacio a la inversión privada. La ofensiva contra la UPR comenzó antes de la Junta, pero esta se ha convertido en uno de sus principales instrumentos.

Defender la UPR requiere más que pedir que se reviertan recortes. El deterioro de la UPR, la crisis energética, los recortes a las pensiones, los bajos salarios y el alza del costo de vida están relacionados entre sí y no pueden enfrentarse por separado. El Otoño Rojo europeo nos ofrece un ejemplo de cómo convertir la indignación dispersa en organización, conciencia de clase y lucha colectiva.

Una respuesta colectiva

La primera tarea es fortalecer la unidad obrero-estudiantil. Quienes defendemos la educación pública —tanto en escuelas como en la UPR— compartimos intereses con sus trabajadores, docentes y no docentes. Es la misma lucha de toda la clase obrera contra la austeridad fiscal y a favor de mejores salarios, pensiones dignas, servicios públicos de calidad y electricidad asequible. La unidad de acción es necesaria para construir la fuerza social capaz de imponer nuestras demandas. Así pues, el primer reto en nuestra agenda es articular un frente unido de los sectores explotados y oprimidos contra las políticas de austeridad.

El Otoño Rojo europeo nos enseña que la defensa de la educación pública debe salir de las escuelas y los recintos. Estudiantes y trabajadores deben visitar lugares de trabajo y comunidades, distribuir información y reunirse con otros sindicatos y organizaciones comunitarias. Asambleas conjuntas y jornadas coordinadas vincularían la educación pública con las demandas de vivienda y contra el alto costo de vida. La unidad debe construir fuerza para enfrentar la austeridad.

También hay que recuperar la movilización sostenida y la organización desde las bases. Una manifestación expresa nuestra indignación, pero no cambia por sí sola la correlación de fuerzas. Asambleas, piquetes, marchas, paros y huelgas deben organizarse democráticamente en centros de trabajo y estudio, con participación directa. Las huelgas renovables en Francia ofrecen una referencia: las asambleas votan periódicamente si continuar el paro, en vez de limitarse a una acción de duración fija.

Hace falta un programa común: salarios dignos, servicios esenciales asequibles, pensiones dignas, educación pública gratuita y de calidad, medidas efectivas contra la inflación y rechazo a los recortes de la Junta. A la hora de divulgar este programa, debemos explicar que ninguna conquista estará plenamente segura mientras una minoría capitalista conserve el control de las decisiones económicas y políticas.

No debemos aceptar vivir peor para garantizar las ganancias empresariales y pagar una deuda que no contrajo la clase trabajadora. El Otoño Rojo muestra que el descontento puede convertirse en acción colectiva cuando distintos sectores reconocen intereses comunes. Puerto Rico cuenta con trabajadores que sostienen la economía, una juventud ante un futuro incierto y comunidades golpeadas por la austeridad y la privatización. Lo que hace falta es organización, dirección política e independencia de clase.

La tarea política fundamental es construir un partido revolucionario de la clase obrera, independiente de los partidos que representan a la burguesía y al capitalismo colonial. Las luchas sindicales, estudiantiles y comunitarias son indispensables, pero no resuelven quién ejerce el poder ni para quién.

¡Por la unidad de estudiantes y trabajadores!

¡Por la defensa de los servicios públicos y los derechos de la clase obrera! 

¡Por un partido revolucionario de la clase obrera! 

¡Para que podamos vivir el capitalismo debe morir!

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Author: Rumbo Alterno ICR-Puerto Rico

Rumbo Alterno es un colectivo marxista comprometido con la lucha contra el capitalismo y la construcción de una nueva sociedad socialista en Puerto Rico y a nivel internacional. Luchamos contra el actual sistema económico, político y social que no ofrece una alternativa a la mayoría de la población. Publicamos la revista digital RumboAlterno.net donde divulgamos análisis de la coyuntura nacional e internacional, así como artículos y denuncias de nuestros lectores y sectores afines. Nuestro colectivo forma parte de la Internacional Comunista Revolucionaria (ICR), antes Corriente Marxista Internacional, que está presente y realiza trabajo político en más de 60 países de los 5 continentes.