La década de 1970 en el siglo pasado fue una de grandes convulsiones y confrontaciones entre los trabajadores, los patronos y el gobierno colonial. Hay que señalar que desde finales de la década de los sesenta y principios de los setenta, se iban abriendo las ventanas de una de las crisis del capitalismo más severas luego de la Segunda Guerra Mundial. Esa manifestación de la crisis económica se manifiesta en Puerto Rico en una dualidad más caótica pues también se asiste a la crisis del modelo político que impulsó el modelo de desarrollo de industrialización acelerada y colonial, el modelo Moscoso-Muñoz conocido como Operación Manos a la Obra.
En la esfera de lo político, se evidencia el nacimiento del bipartidismo con la aparición en escena del Partido Nuevo Progresista (PNP). Se podría decir que el bipartidismo es la imitación colonial del liberalismo estadounidense que descansa en la alternancia de los dos partidos centrales de la política imperial, el Partido Demócrata y el Partido Republicano. Por otra parte, en el independentismo se venían dando transformaciones desde la década de 1960. El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) tuvo que además del problema colonial atender el problema de la crisis socio económica que se abria paso ante el agotamiento del modelo colonial de desarrollo. La aparición del Movimiento Pro Independencia (MPI) en 1959, como organización de liberación nacional que aglutinó amplios sectores de las fuerzas anticoloniales, desde sectores del PIP, desafiliados, remanentes del nacionalismo revolucionario hasta antiguos militantes del Partido Comunista Puertorriqueño, donde algunos de sus miembros tenían experiencia en el trabajo sindical, y que en algunos momentos compartieron tareas en la resistencia obrera con los nacionalistas revolucionarios. El MPI desarrolló sus estructuras políticas y militares en la década de 1960, dando impulso a la creación de los Comandos Armados de Liberación (CAL), organización militar cuya primera orientación fue atacar objetivos corporativos del capital estadounidense en la isla.

Para el año de 1972, el MPI luego de un proceso de anślisis teórico político y de su inserción en el proceso huelgario de los trabajadores de la General Electric en el Barrio Palmer en Río Grande, comienza su transformación en Partido Socialista Puertorriqueño. Luego de la huelga de Palmer, huelga que se desarrolla en el primer cuatrieno del PNP, los militantes del PSP se estrenan en dos huelgas impactantes, la huelga de los trabajadores del periódico El Mundo y en la huelga de los trabajadores de la Compañía Telefónica. En las tres huelgas mencionadas las CAL operan con sus acciones armadas a favor de los trabajadores. .El objetivo de un sector del PSP era que dicho partido se convirtiera en un partido obrero, a la misma vez que la orientación político militar de las CAL se transformara en una fuerza político militar obrera.
Durante esos primeros 5 años, que uno de los dirigentes y actores del proceso Angel M. Agosto denomina como lustro de gloria, el PSP volcó todo su trabajo político hacia el movimiento obrero. En 1972 el PSP organiza el Primer Congreso de Trabajadores Socialistas, que se realizó en el Colegio de Abogados de Puerto Rico, con una asistencia de sobre 600 trabajadores que se definian como marxistas leninistas. Dicha transformación política del MPI al PSP ocurre un escenario de crisis capitalista colonial que luego va a desembocar en la gran crisis del capitalismo de 1974-1975, en medio de la misma en el contexto colonial puertorriqueño se recrudecen las luchas de los trabajadores por mejorar sus condiciones salariales y laborables. Habría que hacer un censo de todos los conflictos obreros suscitados en la década de 1970.

Llegado el año de 1973, en el mes de julio de ese año, se suscita un tranque en las negociaciones de dos sindicatos estratégicos del gobierno local: en la Autoridad de Fuentes Fluviales (desde 1980, Autoridad de Energía Eléctrica) y en el Servicio de Bomberos de Puerto Rico. Los trabajadores de ambas dependencias gubernamentales y que proveen servicios esenciales, por ello la naturaleza estratégica de las mismas, organizados en la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego, (UTIER) y el Sindicato de Bomberos Unidos de Puerto Rico deciden, ante la negativa del gobierno del Partido Popular Democrático, dirigido por el Gobernador Rafael Hernández Colón, no ceder a las demandas de los trabajadores, ambos sindicatos recurren a paralizar las labores.
Sobre la UTIER como sindicato en esta coyuntura, Perla Franco en su libro, UTIER: 70 años, Legado de Lucha y Resistencia, (2012) nos informa lo siguiente:
En 1972, culminó la primera reestructuración de la UTIER, la cual dividió la Isla en cinco áreas: norte, noreste, sur, sureste y centroeste, cada una con sus respectivos Presidentes. Pero esa reestructuración apenas duró dos años.
Un año después, el 1 de julio de 1973, bajo la presidencia en la UTIER de Juan G. Marrero; de Félix Córdova Díaz como Director Ejecutivo de la AFF y de Rafael Hernández Colón como gobernador, surge la primera huelga de la UTIER, luego de 31 años de relaciones obrero-patronales. La negociación era por las condiciones de trabajo y entre los reclamos estaban las mejoras al plan médico. La UTIER tenía en ese momento una matrícula de 8,000 trabajadores. El Vicepresidente de la UTIER lo era José Salicrup; el Secretario, José A. Aponte; el Tesorero, Juan Albino Serrano y el Auditor, Dimas Sánchez Arzuaga.
La huelga duró cinco días y durante ese tiempo se alegó que se realizaron sobre 80 actos de sabotaje. Hubo apagones que afectaron seriamente el Área Metropolitana de San Juan y la parte centro este del país por la ausencia de energía eléctrica. El Gobernador movilizó a la Guardia Nacional en contra de los obreros. En ese momento, además de la UTIER, se encontraban también en huelga los Bomberos y los empleados del recogido de basura del Municipio de San Juan. (98)
La administración colonial de Rafael Hernández Colón, del PPD, emitió un mensaje al país el 6 de julio de 1973, (Mensaje del Gobernador de Puerto Rico, Lcdo. Rafael Hernńadez Colón al País, Sobre el estado Huelgario del Servicio de Bomberos y la Autoridad de las Fuentes Fluviales, Archivo Fundación Rafael Hernández Colón) donde comienza exponiendo:
Comparezco ante ustedes para informarles sobre las medidas que ha tomado el gobierno ante la grave situación que plantean las huelgas decretadas por el Servicio de Bomberos y los trabajadores unionados de la Autoridad de las Fuentes Fluviales.
Esta situación pone en peligro dos servicios que son esenciales para el bienestar y la seguridad del pueblo de Puerto Rico.
Y luego prosigue declarando la huelga de los Bomberos como ilegal, y declara;
Es ilegal porque el Servicio de Bomberos es una dependencia gubernamental. Los miembros de dicha dependencia están regidos por la Oficina de Personal. Bajo nuestras actuales leyes los empleados gubernamentales cubiertos por la Oficina de Personal no tienen derecho a la huelga, ni al piquete, ni a otras actividades concertadas para mejorar o cambiar sus condiciones de trabajo. Por lo tanto, el paro del Servicio de Bomberos constituye un acto totalmente ilegal, fuera de ley y que no están en el ejercicio de un derecho.
Luego recurre a establecer otro argumento legal de que las mejoras en las condiciones salariales y laborales deben solicitarse por los canales establecidos por la ley y que los Bomberos no habían agotado dichos recursos. Debido a ello, su gobierno recurrió al Tribunal de Justicia para obtener un recurso de interdicto. También, informa al país en su mensaje que a pesar del interdicto los Bomberos se han negado a volver a sus centros de trabajo. Ante la negativa de los trabajadores de volver al trabajo su gobierno volvió a pedir otra orden del Tribunal “…para que comparezcan a mostrar causa de porqué no deben ser castigados por violar la orden del Tribunal. De encontrarse culpables pueden ser sentenciados a pena de multa y/o cárcel.”
En su mensaje al país del gobernador Hernández Colón, además de intentar de amedrentar a los trabajadores con los recursos legales de los Tribunales, adujo que durante los últimos cinco años (previos al 1973) los Bomberos habían tenido mayores beneficios que la mayoría de los empleados gubernamentales. No obstante, en ningún momento de su alocución al país enumera dichos beneficios.
Hernández Colón plantea que la huelga decretada por UTIER es legal por la naturaleza de las corporaciones públicas que funcionan como empresas privadas (Mensaje al País, página 3). Además informa que la Legislatura, amparándose en la Ley #11 del 22 de mayo de 1965, investigará el conflicto obrero patronal en la AFF. Y continúa;
Por otro lado he solicitado de la Policía de Puerto Rico brinde en servicio de patrulla especial para proteger las líneas eléctricas. Así como también las estaciones y centros de energía eléctrica. Dicha protección se dará las 24 horas del día intensificándose en las horas de la noche. También se utilizarán los servicios de protección de los miembros de la Guardia Nacional cuando los de la Policía resulten insuficientes.
El Servicio de Bomberos será prestado, repito, por los miembros de la Guardia Nacional y la Defensa Civil.
En ambos casos, se tomarán las medidas necesarias por parte de la Policía de Puerto Rico, con la ayuda de la Guardia Nacional para la continuación de estos servicios tan vitales. Yo como Gobernador de Puerto Rico, declaro enérgicamente que el Gobierno no habrá de ceder a presiones de ninguna índole. ( Mensaje al País, páginas 3-4)
El Mensaje al País del Gobernador Hernández Colón deja claro que ordenó la movilización de la Guardia Nacional para romper la huelga. La vitalidad del movimiento obrero era tan fuerte que parece que el Gobierno y sus agencias de seguridad, incluyendo las federales, entendían que la Policia Insular no iba a poder lidiar con ambas huelgas.

La atmósfera obrero patronal era una violenta, los bomberos y los trabajadores de la UTIER habían paralizado las labores y los apagones eléctricos, provocados por los sabotajes a las líneas de transmisiones de la luz eléctrica, eran una forma de presionar a la AFF y al Gobierno a sentarse a negociar de buena fe. Hernández Colón como administrador del gobierno patronal decidió enfrentar con la Guardia Nacional a los trabajadores. En la historia contemporánea de Puerto Rico, la Guardia Nacional se utilizó para sofocar la insurrección nacionalista revolucionaria de 1950, curiosamente bajo el mandato del Partido Popular Democrático. En julio de 1973, el mismo partido colonial bajo el mandato de Rafael Hernández Colón vuelve a movilizar al ejército de los Estados Unidos en la isla para sofocar una rebelión obrera.
El periódico El Mundo, cuyo director ejecutivo Alex W. Maldonado, volcó toda su ideología antiobrera contra lo que el PSP denominó las Jornadas de Julio. El Mundo en sus titulares del sábado, 7 de Julio de 1973, en página de portada reporta los acontecimientos, “Emergencia en Puerto Rico. La Guardia Nacional Ocupa parques de Bombas; Proteje plantas AFF bajo ordenes del Gobernador”, “Orden Ejecutiva del Gobernador Para llamar GN”;
El gobernador Rafael Hernández Colón emitió una orden ejecutiva y proclama al mediodía de ayer por medio de la cual declaró un estado de emergencia y llamó a servicio al contingente de la Guardia Nacional a fin de proteger las instalaciones de las Fuentes Fluviales y tomar bajo su control el equipo del Cuerpo de Bomberos para asegurar el buen funcionamiento de ambos servicios que se encuentran en huelga.
El interdicto que el Gobernador solicitó al Tribunal Supremo, emplazó a los bomberos de San Juan y a su líder, Jaime Sánchez a comparecer al tribunal el día 10 de julio de 1973. Por otra parte, en una nota de prensa escrita por Tulio Astudillo, “RHC: Apagarán los fuegos; Habrá electricidad” (de la misma edición que los anteriores titulares), se reporta que ya la Guardia Nacional había tomado control del equipo de los Bomberos y se destacó efectivos del ejército en las instalaciones y plantas de la Autoridad de las Fuentes Fluviales para asegurar el suministro de energía. La Policía también fue movilizada y se llamaron a los efectivos que se encontraban de vacaciones para que se reportaran a romper las huelgas. Astudillo nos dice;
El Contingente de la Guardia Nacional fue revestido con los mismos poderes de un agente del orden público, lo cual significa que en caso de ser necesario puede llegar a arrestar a quien este transgrediendo la ley.
En otro titular de la misma edición, El Mundo nos presenta, “La Guardia Nacional moviliza 1,500 hombres”. El Gobernador le dio la discreción al General de División Fernando Chardon para que movilizara los efectivos del ejército. Las declaraciones del General Chardón fueron las siguientes, cito;
Iremos armados a todos aquellos sitios que hagamos falta y se nos llame. No voy a permitir que estos jóvenes se inmolen y por tal razón contestaremos cualquier agresión.
Estos jóvenes no serán los primeros en disparar pero tienen órdenes de contestar el fuego si ello fuere necesario para proteger la propiedad y las vidas de ellos y de los demás ciudadanos.
En la misma edición de El Mundo, hay una nota de José Rafael Reguero, titulada “Tiroteo, Heridos, Gases”, donde reporta la siguiente información:
Varios bomberos-cinco de ellos identificados ya-resultaron heridos durante los disturbios de ayer en los cuales grupos de bomberos en huelga en la Estación Central de Santurce se enfrentaron a efectivos de la Policía y la Guardia Nacional que custodiaban la estación. Uno de los bomberos recibió una herida de bala en un brazo.
También, reportó que José A. López de 23 años y adscrito a la estación de bomberos de San José recibió un balazo en el brazo derecho y que otro de nombre Arsenio González fue herido con una bayoneta que le atravesó la mano.
Como podemos apreciar estas huelgas de julio de 1973 fueron unas luchas donde los trabajadores se enfrentaron a los aparatos represivos del estado colonial. El sindicalismo puertorriqueño desde 1968 hasta 1975 había comenzado a tomar una orientación política de clase sustentada a nivel político ideológico por el PSP, y sus estructuras de lucha armada, y por otras organizaciones radicales. Un fragmento del movimiento obrero puertorriqueño había roto con el sindicalismo corporativo estadounidense dirigido por American Federation of Labor-Congress International Organizations (AFL-CIO), y se encaminaba a forjar una voz y una acción independiente en las luchas por sus reivindicaciones. Claro está, que el gobierno colonial patronal del bipartidismo no iba a permitir que dicho sindicalismo independiente tomara auge y se desarrollara.

La huelga del sindicato de Bomberos comenzó el 5 de julio y duró hasta el 13 de julio. La huelga de los trabajadores de la UTIER comenzó el 1 de julio y finalizó con una negociación del convenio el 5 de julio. Estos primeros días del verano de 1973 fueron además de días calurosos fueron escenarios de luchas obreras rebeldes que no tuvieron miedo de enfrentarse a los aparatos militares del estado. Perla Franco en su historia sobre la UTIER, nos presenta una síntesis del proceso huelgario de los trabajadores de la Autoridad de las Fuentes Fluviales;
Tres días después de iniciada la huelga, y en momentos en que iba cobrando mayor militancia, el Presidente de la UTIER, Juan G. Marrero, llegó a un acuerdo en La Fortaleza con el gobernador Hernández Colón, frente al Director Ejecutivo de la AFF, Córdova Díaz. El acuerdo fue ratificado por la mayoría del Consejo Estatal, -que era como se ratificaban los convenios entonces-, pero fue rechazado por una mayoría considerable de la matrícula más militante, por lo que consecuentemente, algunos capítulos continuaron en huelga. La molestia con su Presidente fue tal que hubo enfrentamientos entre miembros de la matrícula y de la directiva de la UTIER, al extremo que se zafaron disparos que marcaron las paredes del sindicato y que por muchos años permanecieron allí expuestos como evidencia de ese momento. Al quinto día de huelga, y ante amenazas de despidos por parte del patrono y de algunos dirigentes considerados disidentes, la totalidad de la matrícula entró a trabajar, pero con el mal sabor de un convenio impuesto. (Franco, páginas 98-99)

En el caso particular del Sindicato Unido de Bomberos (SUB), el estado colonial, además de tirar la Guardia Nacional sobre ellos, utilizaron los tribunales declarando la huelga ilegal. El presidente del SUB y la dirigencia de los Bomberos se negaron a acatar la orden del tribunal y continuaron con la huelga
El estado colonial patronal, comenzó su política represiva declarando a ambas huelgas como ilegales, sobre todo la de los Bomberos. El paso adecuado para Hernández Colón, como Comandante en Jefe, declarar un estado de emergencia y ordenar la movilización del ejército de los Estados Unidos en la isla. Juan Mari Brás, como Secretario General del PSP, en un artículo en el periódico Claridad, el 15 de julio de 1973, realizó un balance de ambas huelgas y la reacción de los políticos y personeros del capitalismo colonial, sobre esta coyuntura de lucha obrera y sus lecciones, señaló lo siguiente;
Ha quedado claramente establecido que la lucha de clases, aquí como en todos sitios, lleva a una creciente polarización. O se está con los explotados o con los explotadores, con los trabajadores o con los capitalistas. Y toda la fauna de la politiquería colonial se ha colocado donde le corresponde: del lado de los explotadores y en contra de los explotados.
Los liberales volvieron a presentarse de cuerpo entero en toda su indecorosa desnudez como títeres incondicionales del capitalismo. Hernández Agosto y José Arsenio Torres, de la claque de “Cara a Cara”, Roberto Sánchez Vilella, Miguel Ángel Santin y otros tantos fósiles del liberalismo trasnochado se ampararon farisaicamente en el supuesto derecho del pueblo a los servicios públicos para atacar a los huelguistas. Ninguno de esos farsantes ha levantado una voz -a nombre de ese derecho del pueblo a los servicios públicos- cuando los bonistas de Wall Street -que son los verdaderos dueños de Fuentes Fluviales- suben los intereses de sus inversiones en esa compañía. No se les ocurre entonces alegar que por tratarse de una empresa de servicio público, a los bonistas no debe permitírseles un alto interés tan alto. Pero si protestan cuando los trabajadores exigen mejores condiciones de trabajo en la AFF.
Además, del análisis de Mari Brás, el Secretario de Asuntos Sindicales del PSP, y uno de los líderes de la CAL, Ángel M. Agosto hace su análisis en un artículo titulado “El movimiento huelguístico de Julio”, en la misma edición de Claridad en donde se publicó el artículo de Mari Brás, esbozando que una de las lecciones de las jornadas de julio para el PSP, era que mostraba la necesidad que el partido se involucrara en la organización de trabajadores en sectores estratégicos de la economía colonial.
Las huelgas de julio de 1973 fueron la antesala a uno de los conflictos huelguísticos más contundentes que se realizaron en la industria privada. La huelga de los trabajadores de la Puerto Rican Cement, industria perteneciente a una de las familias de la burguesía colonial, la familia de Luis A. Ferré. Sobre este conflicto realizo una investigación exhaustiva que pronto se publicará en forma de libro. Dejo a los lectores estas viñetas de unas luchas rebeldes del movimiento obrero que no se amilanaron frente a la fuerza armada del ejército de los Estados Unidos en la isla. Sobre estas huelgas todavía falta investigar otras dimensiones, cosa que haré en un futuro cercano.














