Para llevar a cabo cualquier análisis de los resultados de las elecciones de 2024, hay que preguntarse primero: ¿desde qué perspectiva ha de hacerse dicha evaluación? En este caso, la perspectiva empleada es desde la izquierda al interior del Movimiento Victoria Ciudadana.
Esto requiere hacer unas aclaraciones iniciales para que el análisis que se comparte más adelante tenga más sentido.
Primero, debe señalarse que tanto el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) como el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) comparten muchos elementos ideológicos y programáticos importantes. Ambas colectividades se pueden caracterizar como progresistas y antineoliberales. Es decir, rechazan las lógicas del capitalismo salvaje y proponen medidas para favorecer generalmente los intereses de la clase trabajadora, del medioambiente y de los derechos humanos y democráticos. Estas coincidencias sirvieron de base para la Alianza que ambos grupos pudieron presentar en las elecciones de 2024.
Segundo, la izquierda socialista tiene —o al menos tenía— más espacio al interior del MVC que en el PIP. Esto se debe a varios factores.
Entre ellos, podemos mencionar la naturaleza históricamente monolítica del PIP. Con esto nos referimos a que el PIP aspira a ser, y opera como, un partido unificado que no ofrece espacio para corrientes y tendencias internas que se desvíen de su línea institucional. Dicho de otra manera, no hay espacio para una corriente socialista o revolucionaria al interior del PIP. Por definición, cualquier colaboración de la izquierda socialista con el PIP tiene que hacerse desde estructuras externas a dicha colectividad.
Tal no es el caso en el MVC, el que se caracteriza por su naturaleza amplia, diversa y pluralista, dentro de un programa progresista y antineoliberal. En ese sentido, existe inherentemente un espacio para la izquierda socialista al interior de un frente amplio electoral en el que caben todas las fuerzas progresistas del país.
También debemos mencionar que, para la izquierda socialista, es una prioridad el desarrollo de proyectos independientes de la clase trabajadora, incluyendo a aquellos sectores de dicha clase que no se adhieren a la propuesta independentista como solución al problema colonial en Puerto Rico. En otras palabras, aspira a aglutinar en un mismo proyecto político a trabajadores y trabajadoras que no son independentistas. Dicho objetivo se puede lograr más fácilmente en una colectividad electoral que no adopta de manera excluyente una fórmula de status, como ocurre en el MVC, a diferencia de lo que ocurre en el PIP.
En síntesis, si bien hay personas que se identifican como socialistas y apoyan electoralmente al PIP de manera necesariamente externa, es en el MVC donde la izquierda socialista puede participar —o podía participar— activamente como parte constitutiva de la colectividad. Eso explica la presencia de diversos sectores de izquierda al interior del MVC, muchos de los cuales se agruparon en su momento, de manera fluida, en la Red Anticapitalista. También explica que muchas de las personas destacadas en posición de liderato en el MVC provinieran abiertamente de sectores de izquierda. Tal fenómeno es enteramente compatible con la naturaleza amplia del MVC.
En vista de lo anterior, procedemos a compartir un análisis de los resultados de las elecciones de 2024 desde la perspectiva de la izquierda del MVC.
Lo bueno
A pesar de que estimo que el saldo electoral de los comicios de 2024 fue mayormente negativo para la izquierda, es importante señalar que no todas fueron malas noticias. Como nota introductoria, es importante señalar que la izquierda del MVC fue instrumental en la construcción de la Alianza que logró acordar con el PIP. Aunque entiendo que el desenlace final de la Alianza resultó nocivo para el MVC y su izquierda, pienso que la decisión de acordar una Alianza con el PIP fue la movida correcta. Es decir, el problema principal con la Alianza fue en su ejecución y no en su concepción.
Más importante, debemos ver los resultados electorales como consecuencia del fenómeno de la Alianza. Es decir, que los resultados electorales no deben imputarse al PIP o al MVC. Por el contrario, gran parte del apoyo electoral recibido por las candidaturas de ambas colectividades se debió al entusiasmo generado por la Alianza y no por los partidos individuales. Claro está, dada la debilidad del MVC y de su izquierda, lo cierto es que fue el PIP el que más se benefició a mediano plazo de sus logros.
El principal éxito electoral de la Alianza fueron los resultados obtenidos por Juan Dalmau como su candidato a la Gobernación. Este logró superar fácilmente al candidato del Partido Popular Democrático y logró el mejor resultado electoral para una fuerza progresista en la historia moderna de nuestro país. Esto se dio, en gran parte, gracias al entusiasmo generado por la propia Alianza. Es decir, fue producto de la lógica de que 1+1=3. Esto se refiere a que la Alianza logró juntar lo que jamás hubiese podido conseguir por separado.

Entiendo que, de haberse manejado mejor los resultados electorales, la Alianza pudo haber salido fortalecida de las elecciones de 2024, a pesar de que no logró elegir una cantidad significativa de puestos electivos, más notablemente la Gobernación, la Comisaría Residente y la Alcaldía de San Juan.
Lo malo
Como comparto a continuación, entiendo que el saldo general de las elecciones de 2024 fue negativo para la izquierda en todos sus niveles. Esto, a pesar de que muchos candidatos y candidatas del MVC, particularmente aquellos(as) identificados con su izquierda, lograron cosechar una cantidad histórica de votos nunca antes alcanzada por una fuerza de izquierda. No obstante, en términos relativos, dicho adelanto supuso una derrota real.
PNP
El Partido Nuevo Progresista, a pesar del creciente repudio general a dicha colectividad tras décadas de corrupción, políticas dañinas y austeridad, resultó la fuerza más votada del país y retuvo la Gobernación, la Asamblea Legislativa y la Alcaldía de la capital. Su discurso de miedo tuvo un impacto real. Además, logró desinflar casi por completo al Proyecto Dignidad, lo que le permitió obtener un margen suficiente para la victoria. Si el Proyecto Dignidad hubiese tenido más éxito electoral, es posible que la brecha entre Juan Dalmau y Jennifer González se hubiese reducido significativamente, incluso, hubiese permitido el triunfo del primero.
En síntesis, el PNP salió victorioso electoralmente.
PPD
Todo indicaba el principio del fin del Partido Popular Democrático, tras décadas de erosión e irrelevancia, al punto que se ha tornado en indistinguible del PNP, salvo por sus preferencias de colores. Su desaparición en San Juan, su revés total en la Asamblea Legislativa y su resultado históricamente negativo en la candidatura a la Gobernación señalaban un golpe mortal para esta colectividad. Esto hubiese permitido situar a la Alianza como la principal oposición en el país, lo que la pondría en una posición favorable para el 2028.
Desafortunadamente, el éxito real de su candidato a la Comisaría Residente neutralizó todos sus otros reveses electorales. Tanto el hecho de la elección de dicho cargo como la cantidad universal de votos recibidos por su candidato posicionaron a Pablo José Hernández como el político más votado en Puerto Rico. Dadas las ventajas institucionales y políticas que supone la Comisaría Residente —al punto de que nuestro país ha elegido cuatro comisionados residentes como gobernadores—, Pablo José se posiciona ahora mismo como la persona con mayores posibilidades electorales en el 2028. Esto, a pesar de representar al sector más conservador del PPD. Resultará doloroso ver cómo miles de personas que votaron por Juan Dalmau optarán por esta candidatura en el 2028.
En síntesis, el PPD salió en una buena posición para el 2028.
Alianza
La Alianza PIP-MVC se acordó en un contexto de igualdad relativa entre ambas colectividades. Esto se debe a que, en las elecciones de 2020, ambos partidos obtuvieron una cantidad similar de votos para la Gobernación. En todo caso, el MVC tenía una ligera ventaja sobre el PIP, particularmente en cuanto al hecho de que pudo elegir cuatro integrantes de la Asamblea Legislativa, mientras el PIP solamente eligió dos.
Ahora bien, los resultados de las elecciones de 2024 no produjeron igualdad alguna entre ambas colectividades. El PIP terminó como el gran ganador de la Alianza a expensas del MVC.
Este desenlace se debe a varios factores:
-debilidad real del MVC, incluyendo su desventaja económica frente a la candidatura a la Gobernación del PIP, así como el contraste de campañas nacionales de ambos
-incumplimiento cabal del PIP con los acuerdos
-actitud poco generosa del PIP tras los resultados
Analicemos cada uno de estos factores por separado.

Debilidad del MVC
La fuerza electoral demostrada por el MVC en el 2020 no se repitió en el 2024. Esto lo podemos apreciar en los resultados de sus candidaturas a la Comisaría Residente y por nominación directa a la Asamblea Legislativa por acumulación.
En el 2020, el MVC obtuvo 12.65% de los votos a la Comisaría Residente, mientras que en el 2024 solamente fue 9.49%. Esto, a pesar de que en el 2024 hubo Alianza con el PIP, mas no así en el 2020.
En el 2020, el MVC obtuvo 133,069 votos al Senado por acumulación y 154,971 votos a la Cámara de Representantes por acumulación.
En el 2024, su candidato write-in al Senado apenas sobrepasó los 10,000 votos en el mejor de los casos. Esto representa una pérdida de 120,000 votos en un cuatrienio. A su vez, su candidatura a la Cámara de Representantes obtuvo, en el mejor de los casos, entre 20,000 y 30,000 votos. Esto representa una pérdida de 120,000-130,000 votos en el mismo periodo. El hecho de que una candidatura independiente por nominación directa obtuviera 71,000 votos, mientras que la candidatura del MVC a la misma cámara no sobrepasara los 10,000 es indicativo de una debilidad real del MVC.
Lo anterior indica que el MVC es significativamente más débil en el 2024 que en el 2020. Esto se puede deber, en gran parte, al factor de Alexandra Lúgaro, quien en el 2020 fue la candidata a la Gobernación por el MVC, pero en el 2024 se apartó claramente de la colectividad. Es decir, podemos estimar que gran parte del apoyo electoral recibido por el MVC en el 2020 se debió más al fenómeno de Alexandra Lúgaro que a una fuerza propia del MVC.
Sin duda, hubo una campaña mucho más agresiva contra el MVC en 2024 que en 2020. La persecución contra Mariana Nogales, la campaña de histeria anticomunista, la artimaña contra Rosa Seguí a días de las elecciones, y la descertificación de sus candidaturas legislativas por acumulación, fueron factores negativos que influyeron en el resultado. Ni hablar de que, al no tener un candidato real a la Gobernación, el MVC no tuvo acceso a financiamiento público, lo que le invisibilizó en gran medida durante la campaña, la cual fue evidentemente opacada por la figura de Juan Dalmau.
Pero lo cierto es que el factor central detrás de todo lo anterior es la debilidad estructural del MVC. Esta debilidad se manifestó de diversas maneras.
Primero, la total falta de efectividad de su estructura de “Red de Redes”. Dicho diseño nunca trascendió el papel y resultó completamente ineficiente en la práctica. A pesar de una decisión de la Asamblea del MVC para evaluar su desempeño y, de ser necesario, revisarla, esto nunca se llevó a cabo.
Segundo, la evidente debilidad organizativa interna. En cuanto a esto, me limito a recordar la asistencia ínfima a la Asamblea de Nominaciones del MVC, en la que participaron solo unas pocas cientos de personas. Esto no corresponde a un partido que había obtenido casi un 15% de los votos en los comicios anteriores.
Tercero, la incompetencia del liderato de su componente electoral en la CEE. Aquí las deficiencias son demasiadas como para contarlas, pero resulta evidente que dicho componente falló en todos los niveles.
Cuarto, la falta de visibilidad de su campaña nacional.
En síntesis, las elecciones de 2024 revelaron la debilidad sustancial del MVC como proyecto organizativo-electoral. Dicha debilidad pone en tela de juicio su viabilidad electoral para el 2028.

Incumplimiento cabal del PIP con la Alianza
El sistema electoral puertorriqueño actual está diseñado intencionalmente para evitar las alianzas. A pesar de los intentos legislativos y judiciales, no se logró cuajar una Alianza basada en candidaturas coaligadas.
Esto dejó dos alternativas: (1) ir en una sola columna representativa de la Alianza o (2) llegar a acuerdos de apoyo mutuo en candidaturas clave en columnas independientes. El MVC prefería la primera alternativa, pero se optó por la segunda. Esta decisión se debió, en parte, a consideraciones técnicas y a reservas del PIP.
Salvo casos excepcionales, la Alianza se manifestó de la siguiente manera: ambos partidos apoyarían candidaturas individuales recíprocas. Esto, al conllevar apoyos transversales en una misma papeleta, entre columnas separadas, requería pedir un voto mixto o por candidatura. Veamos algunos ejemplos:

Por razones de cómo opera el cargo, no hubo acuerdo para las candidaturas por acumulación a ambas cámaras.
¿Pero, qué ocurrió? Veamos.
En cuanto a la Comisaría Residente, el candidato simbólico de PIP obtuvo 60,161 votos (4.93%). Salvo personas que marcaran específicamente esta candidatura en la papeleta, podemos concluir que gran parte de estos votos fue el resultado de votos íntegros por el PIP que no incluyeron marca alguna para la candidata del MVC. Tal fue el caso de que la cantidad obtenida por el candidato del PIP fue suficiente para asegurar la inscripción de dicho Partido.
En cuanto al Senado por Distrito, salvo el caso particular de Bayamón, todas las candidaturas del PIP superaron a las del MVC, a pesar de que cada elector(a) podría emitir DOS votos (uno por cada candidato(a)). Por tanto, podemos concluir que muchas personas votaron por el candidato(a) del PIP más no así por el del MVC. Con toda probabilidad, esto se debe al mismo fenómeno anterior: el voto íntegro por el PIP, sin marcar la casilla adicional por la candidatura del MVC. Veamos algunos de los márgenes.

Las brechas son significativas.
Si bien podemos pensar que un elemento que explica estos márgenes es la gran visibilidad de Juan Dalmau a nivel nacional —lo que supuso que muchas personas de la periferia de la Alianza votaran bajo el PIP sin mucho pensamiento adicional en cuanto al voto adicional cruzado—, es difícil pensar que no se dio el fenómeno de electores del PIP que simplemente optaron por dar el voto íntegro sin hacer marca adicional alguna por la Alianza.
En cuanto a la Cámara por Distrito, veamos qué ocurrió en San Juan. Aquí notamos algo bien curioso: en los distritos en los que la candidatura de la Alianza correspondía al PIP, el universo de electores era significativamente mayor que cuando la candidatura de la Alianza era del MVC. Veamos algunos ejemplos para entonces analizar este fenómeno:

Como podemos observar, en promedio, votaron 7,000 electores más cuando el candidato era del PIP. ¿Qué explica esto? Nuevamente, el voto íntegro.
Cuando una persona votaba íntegro bajo el PIP en SJ1, SJ2 o SJ3, no se le adjudicaba voto alguno para la candidatura a Representante por Distrito, pues el cuadro estaba ennegrecido. Es decir, dicho voto se perdía en su totalidad para ese puesto. Pero cuando una persona votaba íntegro para el PIP en SJ4 o SJ5, sí se adjudicaba su voto por el puesto de Representante por Distrito.
En este caso, 7,000 personas votaron íntegro bajo el PIP en SJ1, SJ2 y SJ3 sin hacer la marca correspondiente bajo el MVC. Eso le costó el escaño a Pedro Cardona (margen = 3,000 votos), Joel Vázquez (margen = 400 votos) y Eva Prados (margen = 700 votos).
Postura del PIP tras las elecciones
En términos públicos, hubo poca mención del PIP de lo anterior, particularmente en cuanto a las brechas evidentes en los cargos de Comisaría Residente, Senado por Distrito y Cámara por Distrito. Pero lo que ocurrió en cuanto a los escaños por minoría fue aún más preocupante.
Según nuestra Constitución, cuando un partido —en este caso, el PNP— obtiene una supermayoría en cualquiera de las cámaras legislativas, se activa una fórmula para añadir escaños hasta alcanzar el mínimo constitucional. Específicamente, el criterio decisivo para dicha fórmula son los votos emitidos para la Gobernación. Y es al partido de dicho candidato(a) al que se otorgan los escaños adicionales.
En el 2024, la candidatura a la Gobernación de la Alianza correspondía al PIP. Y como este superó significativamente al candidato del PPD, los tres escaños adicionales ganados por la Alianza (1 en el Senado, 2 en la Cámara de Representantes) fueron otorgados al PIP.
El problema es que el PIP no obtuvo el 30% de los votos asignados a Juan Dalmau. Dicha cosecha electoral corresponde a TODA LA ALIANZA. Es decir, el derecho a tener tres legisladores adicionales se debió al desempeño electoral de la Alianza y no solo al del PIP. Pero fue el PIP quien se benefició exclusivamente de este desenlace.
¿Qué debió haber ocurrido?
Primero, un reconocimiento y un agradecimiento públicos del PIP a esta realidad. Es decir, los escaños que se les asignaron fueron gracias a la Alianza y no solo al PIP. Eso no ocurrió.
Segundo, auscultar seriamente la posibilidad de turnar dichos escaños entre el MVC y el PIP, de forma que reflejara que fue gracias a ambos que se lograron esos escaños. Si bien esto era jurídicamente difícil, no era imposible. Ello tampoco ocurrió.
Tercero, el PIP pudo haber optado por la generosidad y, aunque fuese en términos simbólicos, pudo haber anunciado públicamente que los cinco (5) legisladores del PIP -o, al menos, los tres (3) escogidos por adición- formarían, más que la delegación del PIP en la Cámara o el Senado, la bancada de la Alianza. Eso no costaba nada y hubiese constituido un gesto de buena fe en reconocimiento del apoyo del MVC al éxito de la Alianza, en particular, al lograr que Juan Dalmau superara al candidato a la Gobernación del PPD y, por tanto, tuviera derecho a los escaños adicionales. Pero, nuevamente, ELLO NO OCURRIÓ.
Por el contrario, el PIP optó por quedarse con los cinco (5) escaños como únicos del PIP sin dar rol alguno a la Alianza que los eligió.

Hacia el futuro
Cabe preguntarse si el MVC sigue siendo un proyecto electoral viable. Tengo mis dudas, pero dejo ese asunto para otro momento.
Cabe preguntarse si hay un espacio suficiente para la izquierda socialista en el MVC tras la campaña de cacería de brujas anticomunista que se ha dado desde el 2024. Tengo mis dudas, pero dejo ese asunto para otro momento.
Cabe preguntarse si la Alianza real entre el PIP y el MVC —y otras fuerzas— es viable. Tengo mis serias dudas. En particular, si tras lo acontecido en el 2024 hay suficientes bases de confianza para repetir este ejercicio.
Tal vez si hay algún reconocimiento del PIP sobre lo anterior. Tal vez si hay un repunte en las fortunas del MVC. Tal vez si se logra un acuerdo aceptable bajo una sola columna que no puede estar identificada exclusivamente con el PIP, sino con la Alianza. Tal vez, pero lo dudo.










