Contraofensiva imperialista en Puerto Rico: décadas de 1960-1980

Buenas tardes, compañeras y compañeros aquí presentes, así como a los que asisten a través de la transmisión digital.

Gracias a la Junta de directores de la Casa Museo Filiberto Ojeda Ríos por la invitación y en especial a los compañeros y compañeras que han organizado la actividad.

El tema que nos convoca hoy es la lucha por la independencia, la justicia social y el socialismo y, su colateral, el contraataque imperialista en las décadas de 1970 a 1980. Décadas, que como veremos más adelante, desde la perspectiva política comienza en la década anterior y se extiende después de los 80.

Lo primero que quisiera aclarar es el uso del término represión, término que no me gusta, pero que a falta de otro no me queda más remedio que usarlo. Generalmente se refiere a las acciones militares, policíacas y de inteligencia, que lleva a cabo el imperialismo y las fuerzas coloniales como contraataque a los avances de las luchas populares. Usualmente, se tiende a olvidar un componente fundamental, el ideológico.  En la medida de lo posible sustituiré su uso por el de contraofensiva o contraataque o represalia imperialista. Partimos desde la perspectiva que fuimos y somos combatientes que luchamos por destruir al imperialismo, el colonialismo y el capitalismo, que no fuimos ni somos “hermanitas de la caridad”, personas inocentes contra las que se actuó con maldad por capricho de las instituciones y personeros policiales y militares. También rechazo totalmente que el clandestinaje respondiese a medidas de autodefensa como respuesta a las acciones castrenses contra el independentismo. El período llamado de la lucha armada fue un combate político, ideológico y armado entre las fuerzas revolucionarias y el imperialismo, fue una lucha enmarcada dentro de la lógica del poder.

Con las décadas que nos convocan ocurre un debate que está íntimamente relacionado a perspectivas ideológicas. De una parte, son las décadas que para unos representa el período de lucha armada. Para otros es el contexto de una transformación de paradigma ideológico en la lucha de independencia: del nacionalismo al socialismo, que algunos identifican con el surgimiento del Partido Socialista Revolucionario (PSR), el Movimiento Socialista Popular (MSP) y la fusión de ambos, la transformación del Movimiento Pro Independencia (MPI) en Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y que el planteamiento del socialismo esté presente en las organizaciones clandestinas.

Yo no soy historiador y me cuesta trabajo limitar las épocas políticas y los procesos sociales, aunque reconozco hitos históricos que marcan transformaciones políticas. Como político y combatiente protagonista de dichas luchas, pero, sobre todo, como analista marxista que uso la dialéctica como herramienta de análisis social, presto atención, más que a los hechos a los procesos en los que estos se enmarcan. 

Al tratar la contraofensiva no nos podemos limitar a un recuento anecdótico de los sucesos, es decir, de los arrestos y los asesinatos. En lo anecdótico descuidaríamos comprender el carácter de la lógica del poder y, a la vez, se nos oculta el verdadero significado e impacto que tiene nuestra lucha. Es decir, en lugar de vernos como combatientes y aprender de las experiencias identificando aciertos y errores, nos quedaríamos en el ay bendito, nos victimizamos y subestimamos nuestra capacidad de lucha.

El combate armado de las fuerzas anticoloniales y anticapitalistas contra el imperialismo en las décadas del 70 y 80 no se da en un período histórico segmentado cuyos fundamentos políticos e ideológicos surgen y mueren en dicho período. Para comprender el proceso político de dicha época tenemos que transportarnos al año 1959.  Año que identifico como el inicio de la formación de lo que irá cobrando forma durante la década de 1960 y se ha llamado “la nueva lucha de independencia.” Sin pretender entrar en un análisis profundo paso a enumerar escuetamente los componentes sociales, políticos e ideológicos que intervienen en ese proceso.

  1. En lo nacional las luchas alrededor de la Reforma Universitaria; el ambiente de la guerra de Vietnam, la solidaridad con esa lucha y la oposición al servicio militar obligatorio (SMO); la lucha contra la presencia del Departamento de Ciencias Militares de los Estados Unidos en la Universidad de Puerto Rico (ROTC); el crecimiento del movimiento sindical y surgimiento de la Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR) en 1966; el desarrollo de una clase obrera industrial; la transformación de la lucha de independencia de círculos ateneístas y académicos a la organización de base y lucha en la calle fuera del sistema electoral; el surgimiento de organismos armados: MAPA, CAL (1968), MIRA (1969 estación de radio), el surgimiento de múltiples organizaciones de la diáspora en los EE.UU. relacionadas con la independencia de Puerto Rico y luchas sociales reivindicativas para las comunidades puertorriqueñas, entre ellas: Young Lords (1969), Comité- MINP (Movimiento de Izquierda Nacional Puertorriqueña), Movimiento de Liberación Nacional (MLN-mexicano-puertorriqueño en sus inicios).
  2. La complejidad de la Guerra Fría: guerra ideológica, económica y militar del imperialismo norteamericano y sus aliados europeos en combate abierto contra el bloque socialista y todo aquello que fomente políticas anticapitalistas y acerque las luchas de los pueblos hacia las ideas del socialismo. El bloque socialista y las ideas del socialismo se consolidan como la contrapartida al capitalismo y el colonialismo, un referente esperanzador para las luchas de los pueblos de todos los continentes.
  3. El triunfo de la Revolución Cubana: Este triunfo representó un impacto político e ideológico sin precedente en América Latina, incluyéndonos a nosotros. Por primera vez se derrota a un dictador mediante un movimiento de lucha armada popular y no mediante un golpe de estado; por primera vez, a solo 90 millas de los EE. UU., un país latinoamericano presenta una política antiimperialista; por primera vez, fuera de Europa y Asía, surge un país socialista; por primera vez el socialismo teórico y abstracto europeo se convierte en una posibilidad esperanzadora en nuestro hemisferio; por primera vez surge un estado que apoya e impulsa la guerra de liberación nacional en Latinoamérica; pero el imperialismo saca lecciones y lanza una ofensiva político militar para sofocar cualquier movimiento que ellos detecten como con potencial de desarrollo político militar antiimperialista y socialista; los EE.UU. utilizan a Puerto Rico en su lucha contra Cuba como la alternativa ideológica, económica y política.
  4. Es la década de los triunfos de las luchas de Liberación Nacional de África y Asia; triunfo de la lucha de Argelia, expansión de la guerra de liberación de Vietnam y muchos otros países. La ONU aprueba la resolución 1514 (XV) y declara la década de la descolonización.
  5. Se desarrolla el diferendo Chino-Soviético en cuanto a políticas de confrontación con el imperialismo y las burguesías nacionales y apoyo a los Movimientos de Liberación y la lucha armada vs los Partidos Comunistas y los frentes de alianzas de clase con la burguesía.

Cartel de la OSPAAAL (Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, Africa y América Latina) anuncia la Jornada de Solidaridad con la Independencia de Puerto Rico.

La conjunción de todos esos factores mencionados despertó las esperanzas de triunfo revolucionario en la juventud independentista de la época. Los jóvenes de esa época nos caracterizamos por las siguientes visiones políticas: que la lucha por la independencia tenía que estar unida a las luchas sociales y económicas de nuestro pueblo; que la lucha tenía que darse en la calle todos los días y no solo durante las elecciones; que la lucha tenía que ser de confrontación con el enemigo; y que podíamos y teníamos la capacidad de derrotar al imperialismo y tomar el poder. Así el MPI comienza a vincularse a las luchas sindicales, sectoriales, sociales y ambientales. Esas mismas visiones políticas se fueron fortaleciendo y constituyendo en los referentes para las divisiones y reagrupamientos políticos que cobraron forma a finales de la década del 60 y principio de los 70. El llamado que Narciso Rabell Martínez hace desde la Habana para combatir el plebiscito de 1967 en la calle, no fue otra cosa que la manifestación de la polémica que ya venía dándose al seno del MPI sobre los métodos de lucha.

El Wall Street Journal truena contra los “terroristas tropicales” en Puerto Rico.

Es necesario contestarnos qué llevó al arresto, al asesinato, al ataque con bombas de oficinas y actividades de independentistas, a la política de carpeteo, la formación de grupos terrorista de ultraderecha y a la aplicación en el seno del FBI del sistema de contrainteligencia conocido como COINTELPRO. Además de los hechos castrenses mismos también tenemos que profundizar en la simbología representada en ellos y su impacto en la lucha, en el imaginario popular y en los seres humanos envueltos y sus familiares. Si nosotros analizamos la represión de esas décadas, tomando en cuenta lo anteriormente dicho: el porqué de ella, su significado para la lucha, su simbología en la lógica del poder, entonces nos daremos cuenta, que fue imposible para el compañero y patriota Che Paralitici recoger, en su magnífico y más completo libro sobre el tema, Sentencia Impuesta; 120 años de encarcelamientos por la independencia de Puerto Rico, todos los nombres y sucesos policíacos. De acuerdo con su libro, en el período que nos ocupa hubo, más o menos, 180 casos de arrestos, encarcelamientos y asesinatos contra luchadores independentistas, sindicalistas y luchadores por causas ambientales y sociales. Digo más o menos porque hay varias razones para reconocer que nunca se podrá hacer un inventario completo. Usualmente se recoge los casos de activistas políticamente conocidos, pero se desconoce muchos otros compañeros que por diferentes razones fueron arrestados y encarcelados sin que se les identifique como activistas políticos. Además, no se recoge el efecto colateral de las acciones contraofensivas sobre los familiares y el contorno social.

De toda la gran cantidad de casos, hoy quiero tratar ocho específicos que demuestran el carácter contra ofensivo de las acciones del imperialismo contra el movimiento independentista y socialista, pero principalmente ante el desarrollo de la lucha armada. Son casos que demuestran los objetivos políticos, la dedicación de grandes recursos y la capacidad del trabajo de inteligencia del enemigo. Sin embargo, hay dos casos que no pueden dejar de mencionarse, aunque tengan características diferentes a los que trataré con mayor detenimiento, los asesinatos de: Santiago Mari Pesquera (1976), hijo del líder del PSP, Juan Mari Brás, y el del patriota y gran luchador por la independencia de Puerto Rico y la defensa de Cuba, Carlos Muñiz Varela (1979). En ambos casos el exilio de ultraderecha cubano tiene sus manos ensangrentadas. Ambos casos pertenecen a la vinculación que, para dichas décadas, tuvo el FBI y las agencias de inteligencia de las fuerzas armadas estadounidense con las organizaciones terroristas del exilio cubano.

Los casos que quiero destacar, como actos de contraofensiva imperialista contra el movimiento armado en las décadas de 1970 a 1980 son:

  1. El asesinato de José Fefel Varona.
  2. La contraofensiva contra el Movimiento Obrero Unido (MOU) y mi arresto por asalto a banco.
  3. Los asesinatos en el Cerro Maravilla.
  4. El asesinato de Ángel Rodríguez Cristóbal.
  5. El uso del gran Jurado Federal como instrumento de investigación por el FBI.
  6. El arresto de los compañeros macheteros el 30 de agosto de 1985.
  7. Y la relación del asesinato de Filiberto Ojeda Ríos con la lucha por la independencia y el socialismo.

1- En el 1967-68 asesinan a José Fefel Varona en Vietnam. Esta es una de las acciones del imperialismo que demuestra primero, la capacidad de contraatacar del enemigo y segundo, la importancia que los sistemas de inteligencia prestaban a la lucha por la independencia en todos los frentes, incluyendo el trabajo internacional. En aquella época desconocíamos la capacidad norteamericana para localizar un objetivo a grandes distancias y desde el aire. La tecnología satelital, electrónica y digital, que ya es de conocimiento público, en aquel momento solo era poseída por las fuerzas armadas. Que Fefel era el objetivo de aquel ataque de la fuerza aérea norteamericana en Vietnam del Norte quedó evidenciado en el testimonio del compañero estudiante delegado de la República Dominicana que lo acompañaba cuando describe cómo los aviones pasaron una y otra vez ametrallando el convoy en el que viajaban, buscando asegurarse de no dejar sobreviviente. Convoy que no tenía identificaciones militares ni se encontraba en o cerca de algún puesto militar.

2- En el 1975 se da una batalla campal a nivel del movimiento obrero. La lucha contra la Ley Taft-Harley y las internacionales sindicales norteamericanas cobra gran virulencia dirigida por la Unión Nacional de Trabajadores y los compañeros Radamés Acosta, Arturo Grant y Osvaldo Romero Pizarro. Todo el peso de las leyes de la burguesía se vuelca contra ellos. Abogados laborales patronales, corte federal, rompe huelgas, fabricaciones de casos, arrestos y encarcelamientos, contra una manifestación de lucha que cuestiona el coloniaje manifestado en el movimiento sindical. Esta lucha fue bien controvertible incluso dentro de la izquierda y profundizar sobre ella en estos momentos no me es adecuado porque requeriría de un tiempo que no tenemos.

En ese momento también había cobrado cuerpo el intento unitario sindical más importante de las últimas décadas, el Movimiento Obrero Unido (MOU). Y destaco, por la relación que tienen con el tema que nos ocupa, factores internos que facilitaron la contraofensiva imperialista: la lucha interna entre las uniones emergentes radicales, como la UNT y el Gremio Puertorriqueño de Trabajadores vs las relacionadas con la AFL-CIO; la lucha interna entre las organizaciones de izquierda, incluyendo al Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), por dar dirección a las políticas del MOU; los intentos sectarios del PSP por tener control absoluto sobre el MOU y el movimiento obrero. El contraataque imperialista cobró forma en varias vertientes: primero, política e ideológicamente utilizó al periódico el Mundo para mantener una campaña constante de carácter ideológico alentando las diferencias internas; segundo, intervención agresiva de la AFL-CIO para captar uniones, no perder las que ya tenían y fortalecer otras con nuevos acuerdos económicos; tercero, la aplicación de la ley Taft-Harley; y cuarto, la fabricación de caso de robo a banco al secretario ejecutivo del MOU, este servidor, Federico Cintrón Fiallo. Con esta acción perseguían varios propósitos, de una parte, desarticular organizativamente al MOU que ya había tenido la renuncia de Guillermo Bobonis, el anterior secretario ejecutivo; dos, fortalecer la campaña ideológica contra el MOU identificando a este con las organizaciones de izquierda, incluidas las armadas; tres, golpear a las uniones combativas y más radicales dentro del MOU profundizando la división entre las uniones grandes y pertenecientes a la AFL-CIO y las independientes; y cuatro, profundizar las polémicas internas que debilitaban la unidad dentro de la organización. Sin embargo, aunque el rescate de dinero al banco Popular sí se llevó a cabo, la acusación y arresto de mi persona fue una fabricación ya que no era cierto que yo hubiese estado entre los que entraron al banco. El FBI llegó a producir como evidencia, aunque no se presentó en corte y se utilizó en mi interrogatorio como pieza de intimidación, una foto de mi arresto manipulada para hacerla pasar como si hubiese sido tomada dentro del banco.

3- Cuando acercamos una mirada al caso de los asesinatos de los jóvenes patriotas, Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado, en el Cerro Maravilla (25 de julio de 1978), se destacan varias cosas: ninguno de ellos estaba vinculado a alguna de las organizaciones clandestinas; el imperialismo, con todo sus recursos y trabajo de inteligencia, no había podido infiltrar y asestar un golpe ni a las Fuerzas Armadas de Resistencia Popular (FARP) ni a los Macheteros ni a la Organización de Voluntarios por la Revolución Puertorriqueña (OVRP). El escuadrón de la muerte dentro de la policía, mediante su agente González Malavé (el Fraile), creó una falsa organización clandestina y pretendió dar la impresión de que habían dado un golpe al movimiento armado. Los asesinatos y el actuar de la policía fue apoyado por el gobernador de turno, Romero Barceló. Esa acción, sin embargo, les rebotó. En lugar de intimidar al movimiento independentista, a los socialistas, a los combatientes armados, desató una ola de indignación que llevó a su desenmascaramiento como una fabricación y asesinato de dos jóvenes independentistas.

4-. El asesinato de Ángel Rodríguez Cristóbal el 6 de noviembre de 1979 es otro ejemplo de cómo se entrelazan la violencia del estado con el trabajo de inteligencia y sus objetivos políticos. Una de las características del arresto de los 21 (del cual nos habló Ileana) fue su carácter selectivo. De hecho, Zenón, en sus memorias así lo destaca. Los arrestados fueron personas que vinieron de afuera apoyando la lucha de la Isla Nena, activistas de la isla grande identificados con organizaciones políticas. Entre ellos, Ángel, un gran compañero revolucionario, dirigente de la Liga Socialista, miembro activo del Comité Nacional Pro Defensa de Vieques y que públicamente se le relacionaba con las organizaciones clandestinas, principalmente la OVRP y las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Su tortura y asesinato fue una acción premeditada cuyo contenido político era una amenaza contra el comité y las organizaciones clandestinas. Hoy podemos decir, con conocimiento de causa, que las FARP, la OVRP y los Macheteros se involucraron plenamente con los trabajos del Comité, desde la dirección hasta las bases. Un golpe al Comité era un golpe a las organizaciones clandestinas. Desgraciadamente, sin embargo, el golpe mortal al Comité se lo dio el PSP. Nuevamente las luchas internas dentro de la izquierda nublaron al enemigo y sustituyeron a éste por los compañeros disidentes y el sectarismo contra las otras organizaciones. Un Comité que fue ejemplo de unidad de pueblo, en cuyas bases trabajaban compañeros de todas las organizaciones de izquierda, además de no independentistas, fue destruido por el sectarismo y el afán de poder del rabo del ratón, sirviéndole a los intereses del imperialismo.

5- En el uso del Gran Jurado Federal (1980) como instrumento del FBI contra el movimiento armado se destaca otra de las características de la contraofensiva del imperialismo. Hasta ese momento el trabajo de inteligencia, el uso de COINTELPRO, la lucha ideológica por los medios de masa contra la independencia, el socialismo, el uso de la violencia revolucionaria, la fabricación de casos y el asesinato, no les había resultado satisfactoria para penetrar y golpear contundentemente a las organizaciones clandestinas. El uso del Gran Jurado les permitía integrar a la corte federal y aplicar leyes fuera del marco jurídico del estado colonial. Cuando en el Comité Unitario Contra la Represión (CUCRE), en las FARP y en la OVRP analizamos el proceder del FBI, nos dimos cuenta del objetivo de ellos: buscaban conseguir chotas, lograr identificar a algún combatiente o simpatizante que pudiese convertirse en un colaborador o por lo menos proveyese alguna pista que dirigiese su trabajo de inteligencia. Pensaron que el temor a la cárcel llevaría a lograr sus propósitos. Así que iniciaron con lo que consideraban la periferia: compañeros que no necesariamente los tenían identificados como combatientes, pero sí como simpatizantes o cercanos a otros de los cuales ellos sospechaban, como por ejemplo Carlos Rosario Pantojas, Alberto de Jesús y otros. Al fracasar en sus intentos, gracias a la firmeza de los citados y la campaña de no colaboración que desarrollamos contra el Gran Jurado, incrementaron agresivamente las citaciones incluyendo a compañeros que sí estaban identificados a niveles de liderato en el movimiento independentista, sindical y socialista y apoyaban abiertamente la lucha armada: Ricarte Montes García, Raymond Soto Dávila y Carlos Noya Murati, todos de la Liga Socialista; Norberto Cintrón, sindicalista y líder independentista y socialista no identificado con alguna organización clandestina aunque sí con un operativo de rescate de dinero; varios compañeros de Nueva York, Chicago y California, incluyendo del movimiento chicano; y Federico Cintrón Fiallo, quien era para ese entonces el portavoz de la campaña de no colaboración. A pesar de que los Macheteros y el PSP asumieron posiciones legalistas públicas, de las cuales fue portavoz Jorge Farinaci García, a favor de cooperar con el Gran Jurado, la campaña de no colaboración fue todo un éxito, se derrotó al FBI, no lograron conseguir evidencias ni chotas. Varios compañeros, de aquí y de la diáspora, cumplimos cárcel, esto no constituyó un golpe al movimiento armado, aunque a algunos sí nos sacó de combate por un tiempo. Quiero hacer notar que Filiberto Ojeda reconoció posteriormente que la postura legalista que asumieron fue un error y cambió su posición acogiendo la no colaboración.

6- El arresto de los compañeros macheteros el 30 de agosto de 1985 se dio en un contexto sumamente difícil y complejo. Necesitaría todo el tiempo que tengo hoy para profundizar en su análisis así que me limitaré a mencionar los componentes de ese contexto sin evaluar el peso que tuvo cada uno: las organizaciones clandestinas habían demostrado una gran capacidad para evitar la infiltración y no dejar pistas en los operativos; la planificación cuidadosa y la compartimentación habían demostrado su eficiencia y eficacia; el FBI no había podido establecer una línea de investigación conducente a penetrar, identificar los combatientes y desmantelar alguna organización, aunque iniciando los 80 ocurrieron dos operativos que demostraron la capacidad de fuego atacando incluso fuerzas militares imperialistas: en 1979 el ataque a marines en Sabana Seca por las FARP, la OVRP y los Macheteros, y la voladura de aviones en la base Muñiz reclamada por los Macheteros como operación Pitirre II (1981); los arrestos, allanamientos a casas de seguridad y captura de documentos de las FALN (William Guillermo Morales (1978); Carlos Alberto Torres; Luis Rosa; Adolfo Matos; Elizam Escobar, Ricardo Jiménez; Ida Luz y Alicia Rodríguez; Dylcia Pagán; Carmen Valentín y Haydée Beltrán (4 de abril de 1980); Oscar López Rivera (29 de mayo de 1981; Alberto Rodríguez, Edwin Cortés y Alejandrina Torres (junio de 1983); la muerte del patriota, el revolucionario y comandante designado por las organizaciones clandestinas, Juan Antonio Corretjer (enero de 1985); el exitoso pero complejo rescate de dinero a la Wells Fargo (1983) donde era inescapable dejar la identificación de un combatiente, el patriota y revolucionario Víctor Manuel Gerena, además de pistas; polémica interna en los macheteros de carácter político, ideológico y operativo, que entre otras cosas se manifestó en el reparto de regalos el día de los Reyes Magos, unos a favor y otros en contra y que constituyó un operativo muy difícil de no dejar pistas; el operativo del bazucaso contra el edificio federal, que al decir de un machetero tuvo varios errores y llevó a que se abriera una línea de investigación que llevó a la identificación de los que fueron arrestados. Al parecer, un cúmulo de factores que todavía requieren mayor investigación y escuchar más testimonios de quienes participaron en esas luchas. Factores que oscurecieron logros alcanzados y incrementaron el  impacto del golpe recibido. La incertidumbre, la merma en la capacidad operativa, la ausencia de una organización política pública que reivindicara la lucha por la independencia y el socialismo en confrontación con el imperialismo a la vez que fuese fuente de combatientes, demostraron que las condiciones de lucha habían cambiado. El contexto descrito se abonó con la fracasada política electorera y reformista del PSP y constituyó el declive de la lucha armada.

Seis de los 15 macheteros arrestados el 30 de agosto de 1985.

No podemos, sin embargo, quedarnos en los 80.

7- El asesinato del comandante, combatiente revolucionario, patriota y socialista inquebrantable, Filiberto Ojeda Ríos [el 23 de septiembre de 2005, N. del E.], es un vivo ejemplo de un compañero sobre el que se dirige la acción de las instituciones represivas del estado imperialista, donde la guerra contra las organizaciones se disfraza de acción antidelictiva, donde se personifica la lucha en individuos para ocultar el carácter político e ideológico de las acciones policíacas y violentas contra el movimiento independentista y socialista. La lógica del poder para combatir al movimiento armado se personifica en Filiberto en cuatro factores: 1) Filiberto se constituye en la punta de lanza para combatir al movimiento revolucionario en armas: primero por ser una figura identificada y en ese sentido pública, comandante de los Macheteros; no existía ninguna otra figura identificada como líder de una organización clandestina y la otra figura que pudo desempeñar esa función ya había desaparecido del panorama, Alfonso Beal y con él el grito popular de ¡Alfonso Beal, Puerto Rico quiere CAL! Ninguna de las organizaciones que operaban en esas décadas proclamaban un dirigente, los comunicados de las FARP, las FALN y los OVRP se firmaban a nombre de las organizaciones clandestinas y en sus boletines tampoco se destacaba firmando artículos una figura como dirigente. 2) Desde los inicios mismos, como contraataque ideológico, el enemigo le comienza a identificar con el mote de G2, es decir, como agente de Cuba, azuzando polémicas internas, no reconociéndolo como patriota; 3) En la lucha ideológica se utiliza como bandera contra el él y los combatientes clandestinos, que el clandestinaje es un acto de cobardía, donde se oculta la identidad mientras los activistas públicos corren los riesgos de cárcel, buscando que se repudie el clandestinaje por la lucha política pública; 4) Arrestar, encarcelar y matar a Filiberto se constituye en el principal objetivo que permitiría cantar victoria contra el movimiento armado; constituiría el golpe más significativo, más desalentador, de mayor desesperanza, el golpe militar se constituiría en el más fuerte golpe ideológico contra las fuerzas independentistas.

Filiberto Ojeda Ríos

Filiberto se había constituido en una leyenda: era un símbolo reconocido como ser viviente, existente, no como un ente abstracto; sus arrestos, fugas y declaraciones públicas firmadas desde el clandestinaje, en el imaginario popular gritaban dos cosas: se puede luchar y el imperialismo no es infalible, inderrotable y todopoderoso.

Desde la lógica del poder, después de los arrestos a los Macheteros en agosto de 1985, Filiberto adquirió un nuevo símbolo, el de serpiente dentro de la mitología andina. En la cultura andina el mal no existe en la naturaleza por lo que, contrario a la mitología europea, la serpiente no encarna el mal. Por su cambio de piel encarna el renacimiento, como el ave fénix, con el cambio de piel cambia su cascarón, pero no su espíritu.

Dentro de la lógica del poder, había que matar a Filiberto. Él, vivo, representaba la posibilidad del renacer de la lucha armada, del clandestinaje, de la política de confrontación al imperialismo y el coloniaje.

Su historial de lucha como segundo delegado en la misión de Puerto Rico en la Habana, fundador de MIRA y de los Macheteros, su capacidad militar, de fuga y de evadir la persecución en el clandestinaje viviendo junto al pueblo, lo hacía una prioridad, ya no para capturarlo, sino para matarlo.

Hoy, la lucha por la independencia y el socialismo requiere aprender del pasado, superar los errores políticos e ideológicos que podamos identificar, profundizar en las demandas teóricas surgidas a finales de los 80 y los 90 con la caída del bloque socialista para contribuir a construir una ideología contrahegemónica al capitalismo, al coloniaje, al machismo, al racismo, a la homofobia y a la xenofobia. Construyamos nuevas formas de organización junto a los movimientos feministas, ambientales, afrodescendientes, sindicales y de la comunidad LGBTTQ.

¡Filiberto Ojeda Ríos, presente!

¡Vivian las organizaciones clandestinas!

¡Honor a los combatientes caídos en la lucha por la independencia y el socialismo!

¡Viva la lucha por la independencia y el socialismo!

26 de enero 2025
Casa Museo Filiberto Ojeda Ríos

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El Voluntario, Organizacion de Voluntarios por la Revolucion Puertorriqena, Vol. 1, Num. 2, September 1980: https://archive.org/details/ovrp.-el-voluntario.-1980-09.-vol-1-num.-2-septiembre-de-1980.-col.-coabey/mode/2up 

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Author: Federico Cintrón Fiallo

Escritor, poeta, profesor jubilado, exdirigente sindical y militante de "la nueva lucha” de independencia de Puerto Rico. Durante la década del 1960 fue miembro del Movimiento Pro Independencia (MPI), se negó al Servicio Militar Obligatorio (SMO) y fungió como delegado de la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI) ante la Union Internacional de Estudiantes (UIE) con sede en Praga donde ocupó la vicepresidencia del buró anticolonial. Para la década del 1970 organizó en el Gremio Puertorriqueño de Trabajadores y fue Secretario Ejecutivo del Movimiento Obrero Unido (MOU). En 1984 fue sentenciado por un Tribunal Federal a dos años de cárcel por negarse a colaborar con un Gran Jurado que investigaba organizaciones clandestinas puertorriqueñas. En 1976 fue miembro fundador y portavoz del Frente Revolucionario Anti Electoral (FRAE), luego Frente Revolucionario Antiimperialista (FRAI).