La huelga internacional de estibadores muestra cómo derrotar al imperialismo

El 30 de octubre, miles de estibadores de más de 25 sindicatos en 113 puertos de seis continentes se declararon en huelga, en una protesta inspiradora y muy bien coordinada contra la militarización, la guerra y los ataques a los derechos de los estibadores. En un mundo de decadencia capitalista, donde los trabajadores y los jóvenes se enfrentan a diario a los horrores y brutalidades del imperialismo, esta huelga internacional de estibadores es un ejemplo brillante para todo el movimiento obrero. Pero no debemos detenernos aquí.

Los trabajadores portuarios han desempeñado constantemente un papel de vanguardia en la lucha contra la guerra y el militarismo desde hace años. Desde que comenzó el genocidio de Israel en Gaza hace tres años, los trabajadores portuarios de Italia, Grecia, España, Francia y muchos otros países han actuado valientemente en numerosas ocasionespara bloquear los envíos de armas a Oriente Medio.

Los preparativos para la huelga del viernes se llevan a cabo desde hace meses. La idea de una jornada internacional de acción de los trabajadores portuarios, bajo el lema «Los trabajadores portuarios no trabajan para la guerra», surgió hace más de un año en una reunión de sindicatos militantes organizada por la USB en Italia. A las reuniones iniciales les siguió una serie de debates entre sindicatos de todo el Mediterráneo, lo que dio lugar a la Declaración de Estambul, que dice:

«Reafirmamos nuestro firme NO a la economía de guerra, a los planes de rearme de los gobiernos y a los planes de militarización de los puertos y de la infraestructura estratégica, porque nuestros recursos deben destinarse a financiar las necesidades de la gente, junto con los salarios y las medidas de salud y seguridad en el trabajo».

Con este fin:

«Los sindicatos deben intensificar la vigilancia, informar a los trabajadores, denunciar los cargamentos de guerra y organizar una resistencia de masas, colectiva y constante, utilizando todos los medios disponibles».

Esta es precisamente la militancia que se necesita. De hecho, la huelga del viernes fue la culminación de los planes establecidos en la declaración, pero su alcance se extendió mucho más allá del ámbito inicialmente mediterráneo. Las huelgas de los trabajadores portuarios se concentraron en Europa, pero también se llevaron a cabo en todos los rincones del mundo, desde Melbourne hasta Montevideo, y desde Mumbai hasta Malmö.

Los trabajadores portuarios desempeñan un papel fundamental en las cadenas de suministro globales de las que depende el imperialismo, especialmente desde el inicio de la guerra en Ucrania y de las guerras contra Gaza e Irán. No es casualidad que la huelga del viernes fuera apoyada por trabajadores de toda Europa, en particular, dado que el continente se ha convertido en el mayor importador de armas del mundo en los últimos cinco años.

Los trabajadores que se dedican a cargar y descargar las armas de la guerra imperialista no son ajenos a la importancia del papel que desempeñan. Al anunciar la huelga, los sindicatos involucrados denunciaron con razón la militarización de los lugares de trabajo de los estibadores:

“Desde aviones hasta tanques, de armas a balas, de explosivos a municiones, de uniformes a botas, nuestros puertos se han convertido en bases de reabastecimiento y distribución para la guerra y el genocidio”.

Es precisamente esta posición clave en la red de transporte la que les otorga a los estibadores su capacidad única para paralizar la maquinaria de guerra. Los organizadores estimaron que la huelga del viernes podría haber interrumpido el paso de hasta 52 000 contenedores con un valor total de 2.8 mil millones de dólares. Esto muestra el enorme poder que ha permanecido latente en este sector de trabajadores.

No es difícil imaginar el inmenso impacto que podría tener una acción a escala aun mayor por parte de este sector militante de trabajadores. Esta es una lección invaluable a la que el movimiento obrero en general debería prestar atención.

“No trabajaremos para sus guerras”

Lo más importante es que los trabajadores portuarios vincularon la acción del viernes no solo a la lucha contra la guerra y el imperialismo, sino también a demandas políticas y económicas más amplias. Como bien dijo un trabajador portuario en Italia:

“Tu gobierno destina el 5 por ciento del PIB al ejército, y luego te sientas a la mesa con ellos y te dicen: ‘No tenemos dinero’. Es un maldito problema político. No es un problema sindical”

En Italia, la huelga coincidió con la jornada masiva de acción en la que participaron cientos de miles de trabajadores y jóvenes que luchan contra condiciones de vida y de trabajo insoportables. Este es un paso importante, ya que vincula la lucha de los trabajadores portuarios con la lucha más amplia contra todas las crisis que enfrentan los trabajadores y los jóvenes. En palabras de un militante de la USB en Génova:

“En esta etapa, todos los sectores se están dando cuenta de que solo uniendo fuerzas podemos expresar de verdad, con fuerza y claridad, todas las razones que nos llevan a las calles”.

“Nosotros producimos la riqueza; ustedes, ladrones de futuro”. Imagen: FSM

En otros lugares, los trabajadores también conectaron de manera orgánica la lucha contra el militarismo y la guerra con la lucha por una vida mejor. El líder del sindicato de estibadores de El Pireo, el puerto más grande de Grecia, le dijo a Reuters que los trabajadores ni siquiera pueden pagar la gasolina para llegar al supermercado, como consecuencia de la inflación avivada por la guerra contra Irán en particular.

Pero los estibadores también enfrentan un riesgo más inmediato por los conflictos imperialistas en curso. Cientos de trabajadores en barcos y puertos han muerto en los últimos meses porque los patronos los han obligado a seguir trabajando a pesar del riesgo de ser blanco de ataques en el mar Negro o cerca del estrecho de Ormuz.

«No vamos a trabajar para sus guerras y no nos convertiremos en carne de cañón», dijo el líder del sindicato griego de ingenieros de la marina mercante. «Lo hemos sentido en carne propia, y nuestras familias también lo han sentido, viviendo con la angustia de no saber si un compañero volverá a casa».

Esos temores no son exclusivos de los trabajadores portuarios. Los sienten de manera generalizada tanto los trabajadores como la juventud. No es casualidad que esta huelga haya ocurrido al mismo tiempo que las movilizaciones en curso en Francia, España, Italia, Albania, Brasil, etc. Todas son el resultado de la creciente indignación de un amplio sector de los explotados, que se ha cansado de la inacción y busca soluciones nuevas y más radicales.

La huelga de los trabajadores portuarios debe servir de modelo para demostrar cómo lograr demandas similares planteadas a nivel internacional. Una acción coordinada y militante de los trabajadores de todo el mundo, apoyada por la juventud radical, haría temblar de miedo a los belicistas imperialistas, que oprimen y explotan en casa para masacrar en el extranjero.

Pero, como han demostrado los trabajadores portuarios, esas tácticas requieren un alto nivel de organización y coordinación.

Para tener éxito, hay que difundir la necesidad de huelgas internacionales coordinadas y el ejemplo de los trabajadores portuarios por todos los sectores clave de la economía, y vincularlo a un programa revolucionario para transformar la sociedad.

Este último punto es clave. La huelga del viernes demostró que los estibadores pueden frenar en seco la maquinaria de guerra, pero no basta con que los trabajadores mantengan a los patronos como rehenes. Deben tomar el poder por sí mismos. Esa es la única forma de acabar de una vez por todas con el sistema capitalista y con las guerras que genera.

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Author: Oliver Brotherton

Militante del Revolutionary Communist Party, sección británica de la Internacional Comunista Revolucionaria (ICR).