EE. UU.: ¿Qué harían los comunistas al ocupar cargos electivos?

Para empezar, los candidatos comunistas a cargos electivos se presentarían sobre la base de la independencia de clase, como miembros de un partido de la clase trabajadora. Esto significa enfrentarse a los enemigos encarnizados de la clase obrera: los demócratas y los republicanos.

Una verdadera campaña comunista enfrentaría ataques constantes de los medios de comunicación capitalistas. En lugar de ceder ante la presión de la opinión pública burguesa, lanzaríamos con audacia un programa contra los multimillonarios y a favor de la clase obrera, denunciando todo el sistema capitalista. Esto podría ganar mayor respaldo entre los millones de personas que ya rechazan al establishment político, independientemente de que hoy se identifiquen como demócratas, partidarios de MAGA o independientes.

Ambos partidos de la clase dominante ya son repudiados por la mayoría de los trabajadores. En abril de este año, la desaprobación del Congreso por parte de los estadounidenses alcanzó un récord histórico del 86%. Los comunistas electos a cargos electivos se conectarían con este sentimiento de desconfianza para desenmascarar aún más al sistema ante los ojos de las masas. 

Explicaríamos que los trabajadores tienen toda la razón al odiar las instituciones de la “clase de Epstein”. Esa es su “democracia”, no la nuestra. Nosotros luchamos por una libertad auténtica y por una democracia obrera.

Por encima de todo, los comunistas en cargos electivos siempre dirían la verdad y defenderían la posición independiente de la clase trabajadora en cada debate, audiencia y votación sobre políticas públicas. Por ejemplo, los comunistas votarían consecuentemente contra el armamento de Israel y se opondrían a cualquier intervención militar en Irán.

Recientemente, cuando un presentador reaccionario de un podcast interrogó insistentemente a Zohran Mamdani [alcalde de NYC] sobre si los dirigentes de Cuba y Venezuela eran “dictadores”, Mamdani eludió la pregunta afirmando que su preocupación se limitaba a Nueva York y a los “neoyorquinos”.

Un comunista en su posición habría aprovechado la oportunidad para denunciar el criminal bloqueo imperialista y las sanciones contra esos países, vinculando la lucha de la clase trabajadora de Nueva York con la de los trabajadores del mundo. Esto sería muy bien recibido por la mayoría de los trabajadores estadounidenses, que ya se oponen a la intervención militar en el extranjero.

Los comunistas también rechazamos la venta de influencias y las negociaciones con políticos burgueses a espaldas de la clase trabajadora. Cuando Alexandria Ocasio-Cortez votó en contra del derecho a la huelga de los trabajadores ferroviarios en 2022, se puso abiertamente del lado de nuestros enemigos de clase, del lado capitalista de las barricadas. En lugar de recurrir a acuerdos tras bastidores con la esperanza de arrancar algunas migajas de nuestros enemigos de clase, habríamos rechazado esa legislación, aprovechado la oportunidad para denunciar abiertamente a los patronos y apoyado a los trabajadores en huelga tanto con palabras como con hechos.

Utilizaríamos nuestros cargos para luchar por reformas y mejoras concretas, al mismo tiempo que organizaríamos a los trabajadores en huelgas y otras formas de lucha para ejercer una presión real sobre la clase dominante. Vincularíamos estas luchas con otros movimientos de masas, como las protestas contra ICE.

Todo trabajo electoral comunista debe estar subordinado a la lucha de clases y vinculado estrechamente a ella, fuera de las instituciones del Estado burgués.

Cómo utilizaron los bolcheviques la Duma

Podemos aprender mucho de la manera en que el Partido Bolchevique, bajo la dirección de Lenin, utilizó la Duma. Se trataba de un organismo parlamentario fraudulento, creado por el zar tras la Revolución de 1905 para calmar los ánimos y desviar la lucha de las masas.

Tras la derrota de la revolución, la feroz represión estatal obligó a los bolcheviques a trabajar en la clandestinidad. Con los periódicos y las reuniones públicas suprimidos, Lenin abogó por aprovechar al máximo el más mínimo resquicio legal. El zarismo se había visto obligado a conceder al pueblo esta tribuna, por limitada y fraudulenta que fuera. ¿Por qué no utilizarla para llegar a sectores más amplios de las masas y desenmascarar ante ellas el carácter podrido del régimen?

Duma zarista en 1913. Imagen: Wikimedia Commons

Los bolcheviques electos a la Duma presentaron proyectos de ley que expresaban las reivindicaciones del programa del partido y pronunciaron discursos de agitación durante los debates, los cuales luego se imprimían y distribuían públicamente. Las posiciones del partido en cuestiones como el problema de la tierra, las condiciones y los salarios de los trabajadores, y los subsidios a la Iglesia, desenmascaraban constantemente a la autocracia, a los capitalistas y a la propia Duma ante los ojos de las masas, y ganaban a obreros y campesinos para las ideas revolucionarias.

Los diputados bolcheviques también mantenían un contacto regular con los trabajadores mediante visitas a las fábricas y la correspondencia escrita, impulsando sus reivindicaciones en la esfera parlamentaria en la medida de lo posible. Comprendían la importancia de lograr mejoras en las condiciones de vida que fortalecieran a la clase trabajadora, sin atarse por ello a los terratenientes y capitalistas. Cuando se les presionaba para que se comprometieran con los partidos de la clase dominante, los diputados bolcheviques se mantenían firmes. Solo votaban a favor de las partes de un proyecto de ley que representaran mejoras reales para los trabajadores y votaban en contra del resto.

Estas tácticas se combinaban con el impulso de la lucha de clases fuera de los pasillos del parlamento. Lenin explica que, al estallar la Primera Guerra Mundial, el grupo bolchevique en la Duma “llevó hasta lo más profundo de la clase trabajadora la protesta contra la guerra; realizó propaganda antiimperialista entre las amplias masas de los proletarios rusos”. Organizaron reuniones clandestinas en las que se agitaba contra la guerra. Por ello, los diputados bolcheviques fueron detenidos y condenados a exilio de por vida en Siberia.

Los bolcheviques no consideraban que su objetivo fuera ganar y conservar escaños parlamentarios. Utilizaban la Duma como una tribuna para difundir las ideas comunistas y la lucha de clases. Gracias a estos esfuerzos, llegaron a ser reconocidos como los luchadores más consecuentes en la defensa de los intereses de los trabajadores y los oprimidos. Finalmente, fueron capaces de conquistar a la mayoría de la población para la revolución y, en octubre de 1917, de dirigir a la clase trabajadora hacia la toma del poder.

Ganar a las masas para la revolución

Con demasiada frecuencia, los “socialistas bienintencionados” utilizan la política electoral de manera que siembra ilusiones en su capacidad individual para conseguir reformas dentro del sistema capitalista. Una vez elegidos, se vuelven indistinguibles de otros políticos que se retractan de todas sus promesas.

Un comunista en el Congreso no actuaría como un individuo aislado. Al contrario, ese diputado defendería las posiciones y decisiones adoptadas democráticamente por el partido y actuaría bajo su orientación y control. Un partido comunista fuerte y con raíces en la clase trabajadora es el único medio para contrarrestar las presiones de clase ajenas provenientes del gobierno burgués.

Como explicó Lenin: “Todas las elecciones en un país burgués van acompañadas de una demagogia desenfrenada y de promesas desvergonzadas. El principio fundamental de los marxistas es no confiar en las palabras, sino llegar al fondo de los asuntos”.

Author: Gabi Davidson-Gomez

Militante de Revolutionary Communists of America (RCA), sección estadounidense de la Internacional Comunista Revolucionaria.