¿Es la Inteligencia Artificial el problema o lo es el capitalismo?

La inteligencia artificial (IA) es una tecnología que permite a las computadoras y máquinas ayudar a resolver problemas. Da elementos para tomar decisiones, simular el aprendizaje humano, la comprensión y la creatividad. 

El desarrollo de este tipo de tecnología se ha llevado a cabo desde hace más de 50 años. El término “inteligencia artificial” fue acuñado por John McCarthy en 1956 durante la Conferencia de Dartmouth, sin embargo, los conceptos e ideas que estaban detrás de esta se remontan desde mucho antes. En la década de 1940, los matemáticos Norbert Wiener y John von Neumann ya se encontraban trabajando en la teoría de los sistemas y la computación que sentaron las bases para la IA.

En los últimos años la IA ha sido un tema bastante polémico debido al desarrollo de una nueva rama en el campo de la informática, conocida como Inteligencia Artificial Generativa (IA Generativa), que se refiere a herramientas y sistemas capaces de generar texto, imágenes y/o video. 

El desarrollo de este tipo de tecnología se ha dado a un paso acelerado, causando un gran revuelo en la sociedad debido a sus rápidos avances. Por ejemplo, a los múltiples usos indebidos que se le ha dado, como generar imágenes de personas sin su consentimiento o el robo de creaciones artísticas, además de las afectaciones ambientales que esta puede tener debido al gasto energético e  hídrico en su uso a gran escala.

Aunado a estas problemáticas, se ha hablado sobre el temor de gran parte de la población a  que la IA generativa les robe su empleo, porque muchas de las tareas que eran realizadas por humanos en sectores como el marketing, el diseño, la atención al cliente, entre otras, ahora pueden ser realizadas escribiendo un par de comandos en la caja de texto de cualquier asistente virtual que use IA generativa.

Los marxistas no vemos las cosas que suceden a nuestro alrededor de manera superficial. Comprendemos, gracias al materialismo histórico, que el desarrollo de la tecnología y las consecuencias que trae consigo tienen un origen en el sistema económico por el que se rigen. Por lo tanto, no basta con analizar la tecnología en sí misma, es necesario cuestionar el sistema que la produce y, sobre todo, el uso que dentro del mismo se le da. Mientras el capitalismo siga en pie, sus avances seguirán estando al servicio de la ganancia y no de las necesidades humanas.

Sobre el daño al medio ambiente

Normalmente cuando usamos nuestro celular o computadora por mucho tiempo, estos tienden a calentarse. Algo igual pasa, a una escala mayor, con los servidores que procesan las solicitudes de IA: se calientan y liberan calor. A diferencia de una búsqueda tradicional en internet —como las de Google—, los sistemas de IA requieren procesar grandes volúmenes de información, consultar múltiples fuentes y ejecutar modelos complejos, lo que implica un mayor consumo de energía por cada solicitud. Este calor que se libera puede dañar los componentes electrónicos o reducir su eficiencia, por esta razón en las industrias se utiliza el enfriamiento a base de agua, que a menudo se prefiere porque es más barato, para evitar el sobrecalentamiento de los equipos. 

Los sistemas de IA requieren procesar grandes volúmenes de información, consultar múltiples fuentes y ejecutar modelos complejos, lo que implica un mayor consumo de energía por cada solicitud. Imagen: IA

Para mantener servidores industriales, es necesario estar enfriando constantemente el equipo, lo que significa el uso de una gran cantidad de agua. Según el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, los centros de datos de EE. UU. consumieron 66 millones de metros cúbicos de agua directamente en sus instalaciones en 2023, esto equivale al uso de agua de más de medio millón de personas en un año en Estados Unidos.

Y no únicamente tiene afectaciones en el agua. Cada respuesta de 100 palabras que produce la IA generativa, implica un consumo promedio de 0.14 kilovatios-hora (kWh), suficiente para alimentar 14 bombillas LED durante una hora. Si solo el 10% de los trabajadores estadounidenses usara esta tecnología semanalmente, el gasto anual de electricidad equivaldría al consumo energético de todos los hogares de Washington, D.C., de más de 600,000 habitantes, durante 20 días. 

Esta situación ha generado tensiones en estados como Georgia, Arizona y Texas donde los costes de electricidad son más bajos, lo que ha atraído a gigantes tecnológicos a construir centros de datos en áreas aledañas a las ciudades, agravando los problemas de transmisión y abastecimiento.

Bajo el capitalismo, la producción no se realiza con base en las necesidades humanas ni en búsqueda del cuidado del medioambiente, sino con base en la acumulación de capital y el beneficio de las grandes empresas. La competencia implica que las empresas deban reducir costos, acelerar la producción y expandirse a nuevos mercados sin considerar el carácter finito de la naturaleza. 

Esto significa que el desarrollo tecnológico bajo el capitalismo se encuentra subordinado a la lógica de la ganancia.

De hecho, la misma tecnología contribuye a mitigar la crisis ecológica: optimizar redes eléctricas renovables, planificar el uso eficiente del agua, mejorar modelos climáticos, reducir desperdicios industriales o reorganizar el transporte. Sin embargo, actualmente nos encontramos bajo el capitalismo, sistema donde se desarrollan herramientas que podrían ayudar a solucionar el problema climático, las cuales al final no se utilizan de manera tan amplia como se podría porque se prioriza la ganancia. 

¿La IA roba nuestros empleos? 

En primer lugar, la inteligencia artificial no es un fenómeno aislado que surge de manera espontánea. Es una parte del desarrollo de las fuerzas productivas. Desde la máquina de vapor hasta la automatización industrial, cada salto tecnológico ha transformado el proceso de trabajo, eliminando ciertas tareas mientras crea otras nuevas y reconfigura la división del trabajo.

Desde la máquina de vapor hasta la automatización industrial, cada salto tecnológico ha transformado el proceso de trabajo. Imagen: IA

Bajo el capitalismo, la IA aparece como amenaza porque funciona bajo la lógica de la acumulación de capital. La automatización no se utiliza para reducir la jornada laboral, sino para aumentar la plusvalía, intensificar la explotación o reducir costos laborales. Por esto, el problema no es la tecnología en sí. 

La IA, al aumentar la productividad y reducir el tiempo en tareas más prácticas, podría permitir una reducción radical de la jornada laboral, una mejor planificación de la producción y la eliminación de tareas repetitivas o alienantes, bajo la condición de acabar con la propiedad privada que pone la tecnología al servicio de la humanidad.

La historia demuestra que ninguna tecnología ha “acabado” con el trabajo como tal, lo que ha cambiado es la forma en la que se organiza socialmente. El telar mecánico no eliminó la producción textil, sino que desplazó a los artesanos y consolidó la fábrica capitalista. La automatización industrial no eliminó la industria, sino que la reestructuró globalmente. La IA seguirá esa lógica: desplazará ciertas funciones (administrativas, analíticas o creativas repetitivas, lo cual sí puede significar despidos en ciertas áreas), pero abrirá otras áreas vinculadas al mantenimiento, supervisión, programación, gestión de datos, etc.

Bajo una organización social orientada a satisfacer necesidades y no a maximizar ganancias, el mismo desarrollo tecnológico podría significar menos explotación, más tiempo libre y una planificación democrática de la producción. Incluso ahora puede ayudar a resolver problemas y reducir el trabajo. También a socializar tareas que antes hacían solo especialistas. Si bien no es el mismo trabajo de un diseñador, la IA puede ayudar a que gente que no es diseñadora profesional pueda incursionar y sacar diseños funcionales.

La cuestión artística

El tema del arte y la inteligencia artificial es uno de los temas más controversiales. La mayoría de las veces se toma desde una perspectiva en la que se dice que es un acto inmoral lo que hace la IA, porque para generar una imagen, se basa en miles de millones de creaciones de diferentes artistas que muchas veces no dan consentimiento para su uso, lo que acaban catalogando como robo. 

El tema del arte y la inteligencia artificial es uno de los temas más controversiales.Imagen: IA

Además, para una parte de la población, el arte es su medio de subsistencia. Con la llegada de la IA, que puede generar imágenes a mayor velocidad, en mayor cantidad y más barato, el artista no puede competir en el mercado, lo que amenaza su ingreso económico.

Cabe aclarar que el hecho de que la inteligencia artificial pueda crear imágenes no significa que estas sean iguales a las creaciones artísticas humanas. La IA no tiene conciencia ni interactúa con la realidad material; no vive lo que impulsa a los seres humanos a realizar expresiones artísticas. Su “creatividad” consiste en reorganizar y combinar materiales ya existentes, mientras que el arte humano surge como resultado de su interacción con la sociedad y la realidad material. La IA nunca superará una buena creación artística.

Por ello, aunque puede producir imágenes cada vez más complejas, no reemplaza el papel del artista como sujeto que interpreta y expresa su época. El arte no desaparece con la IA, lo que cambia son las condiciones materiales bajo las cuales se produce.

En el capitalismo, el arte es mercantilizado. La obra artística es considerada propiedad privada. El derecho de autor surge históricamente para garantizar que esa propiedad pueda generar una ganancia. Así, el artista aparece como propietario individual de una creación o, incluso, se le es despojado de su arte por galerías, distribuidoras de arte privadas, etc, convirtiéndose en un proletario cualificado más; en realidad, toda obra se apoya en un acervo cultural colectivo construido socialmente a lo largo de generaciones.

La producción artística es siempre social, ningún creador parte de cero, sino que trabaja en un inicio con lenguajes, técnicas, símbolos e ideas heredadas. La IA no rompe esta lógica, los modelos entrenados con millones de imágenes o textos muestran de manera concentrada una  recombinación y transformación de materiales previos. Sin embargo, el ser humano no se queda con lo heredado, puede romper esquemas, innovar y revolucionar, ahí supera con creces a la IA. 

El conflicto surge porque bajo el capitalismo el arte se vuelve un medio de obtención de ingresos para algunas personas. Cuando la IA utiliza obras existentes para entrenarse, utiliza las obras de personas que viven del arte que crean. Esto causa que exista un temor a la pérdida de ingresos en un mercado que de por sí ya se encuentra muy precarizado. Pero esa precarización no la crea la IA; es inherente a una industria donde la mayoría de artistas vive de encargos mal pagados, mientras unas pocas corporaciones concentran las ganancias.

¿Cuál es nuestra postura?

Como marxistas no nos oponemos al desarrollo tecnológico y su uso, al contrario, nosotros sabemos que estos avances tecnológicos están sentando las bases para la emancipación cuando llegue el momento en que la humanidad sea libre de las cadenas del capitalismo. Es decir, cuando expropiemos los medios de producción y podamos sacar el máximo provecho de toda la tecnología, puesto que estará al alcance y servicio de todos, no en manos de unos cuantos. El socialismo emanciparía a la IA y la pondría plenamente al servicio de la humanidad.

Como marxistas no nos oponemos al desarrollo tecnológico y su uso, al contrario, nosotros sabemos que estos avances tecnológicos están sentando las bases para la emancipación. Imagen: IA

Sin embargo, para lograr esa sociedad, debemos primero construir un partido revolucionario que pueda guiar a la clase trabajadora a su emancipación. Tenemos que aprovechar todas las herramientas desarrolladas dentro del capitalismo para fortalecer nuestro partido; si la IA nos ayuda a hacer propaganda contra él, entonces debemos apropiárnosla sin vacilación, poniéndola al servicio de la organización.

No se trata, entonces, de preguntarnos si la IA es buena o mala, más bien bajo el control de quién está. La inteligencia artificial expresa las contradicciones del sistema que la produjo. Hoy sirve al capital, pero contiene el potencial de ser puesta al servicio de la humanidad. La tarea de los revolucionarios es clara: crear un partido de vanguardia que organice a la clase trabajadora para su emancipación y, si podemos apoyarnos en la IA para ello, bienvenida sea.

Author: Ana Marín

Militante del Partido Comunista Revolucionario (PCR), sección mexicana de la Internacional Comunista Revolucionaria (ICR).