Memoria y combate en Puerto Rico: reflexiones de Manuel Perfecto Torres sobre el legado de Pedro Grant y Moisés Lebrón Ríos

El pasado 18 de marzo de 2026, en el Instituto de Relaciones del Trabajo de la Universidad de Puerto Rico, se conmemoró el 106 aniversario del natalicio del líder sindical puertorriqueño Pedro Grant Chacón. La actividad no se limitó a un acto recordatorio. Más bien, se convirtió en un espacio de reflexión crítica sobre el presente del movimiento obrero, a partir de su propia historia. Como invitado principal participó Manuel Perfecto Torres, destacado líder sindical y expresidente de la Unión General de Trabajadores, quien indicó que la recuperación de la memoria histórica del movimiento obrero puertorriqueño no es un mero ejercicio de nostalgia, sino una necesidad política para orientar el quehacer sindical contemporáneo. En su ponencia, Manuel Perfecto Torres  sostuvo que cada líder histórico aporta una estrategia de lucha que se probó correcta en su contexto específico; por tanto, conocer sus éxitos y fracasos permite reafirmar acciones adecuadas para la realidad presente y evitar errores sistémicos. La figura de Pedro Grant Chacón, nacido en Aguadilla en 1920 y fallecido en 2012, es central en este relato, representando la transición de un Puerto Rico agrícola a uno industrial.

Sin embargo, la tesis fundamental de Perfecto es que no se puede analizar la labor de Grant sin su contraparte dialéctica: Moisés Lebrón Ríos. Esta relación no solo fue laboral, sino de maestro y discípulo, marcando profundamente la estructura organizativa de la Unión de Goma y Plástico, la Boilermakers y, eventualmente, la Unión General de Trabajadores (UGT).

El binomio estratégico: Lebrón y Grant

Moisés Lebrón Ríos, de profesión mosaiquero y con apenas un quinto grado de instrucción, es descrito por el ponente como un “genio” de la organización. La importancia de Lebrón radicó en su capacidad para romper la ortodoxia reglamentaria en beneficio de la eficacia del movimiento. Contrario a los reglamentos que exigían que los líderes provinieran de los talleres organizados, Moisés reclutó a Pedro Grant, quien venía de los muelles y de la Seafarers International Union (SIU), reconociendo su potencial estratégico. Este reclutamiento fue vital, pues Grant enfrentaba peligros físicos en los muelles debido a sus posturas radicales.

La genialidad de Moisés se manifestó al otorgar a Pedro un “poder absoluto” para dirigir la unión, a pesar de que Moisés era el presidente. Para facilitar esta transición, figuras como Ana Luisa Pérez, tesorera de la unión, renunciaron voluntariamente a sus cargos para que Grant asumiera la secretaría tesorera, consolidando así un liderazgo que priorizaba el resultado colectivo sobre la jerarquía administrativa. Bajo esta dirección, se impulsó una visión de lucha probada que orientó el trabajo diario hacia una organización efectiva.

Institucionalización y educación: el Bufete Sindical y el ILES

Uno de los pilares del legado de Grant fue la creación de estructuras de apoyo profesional para la clase trabajadora. Perfecto destacó la fundación del primer bufete sindical en la calle Mayagüez en San Juan, diseñado para nivelar la ventaja que históricamente poseían los patronos al definir objetivos y recursos. Este bufete contó con abogados destacados como José “Pepo” Carrera, Reinaldo Pérez Ramírez, Pedro Baigés Chapel, Juan Ramón Acevedo y Arnaldo Granado, quienes representaban a diversos sectores del sindicalismo.

Asimismo, fue una figura clave del Instituto Laboral de Educación Sindical (ILES), una iniciativa que tuvo un impacto transformador y profundo en el sindicalismo de izquierda en Puerto Rico, funcionando como el motor educativo y estratégico para una generación de líderes combativos.

Su impacto se puede resumir en los siguientes puntos clave:

  • Formación masiva de cuadros: El ILES fue responsable de formar a más de 3,000 cuadros sindicales de diversos grupos. Según el ponente, el instituto formó prácticamente a todos los cuadros que dirigieron las organizaciones sindicales más importantes del país durante esa época.
  • Desarrollo de una “visión de clase”: A diferencia del sindicalismo contemporáneo, que a menudo se limita a visiones puramente económicas, el ILES dotaba a los trabajadores de una conciencia de clase. Sus cursos incluían materias fundamentales como economía política, legislación laboral, procedimientos parlamentarios y técnicas de organización.
  • Preparación para el relevo generacional de la izquierda: El concepto de crear el ILES nació de líderes vinculados al Movimiento Pro Independencia (MPI) y organizaciones de izquierda para preparar un cambio generacional. Las organizaciones de izquierda enviaban a sus afiliados al instituto para formarse y luego realizar labores de reclutamiento dentro de los talleres y estructuras sindicales.
  • Efervescencia y combatividad: Gracias a la formación recibida en el ILES, existía una fuerte “efervescencia de lucha y compromiso” en los sindicatos. Los graduados aplicaban una visión de lucha política y de clases que permitía enfrentar de manera más ofensiva a los patronos y al gobierno.
  • Proyección internacionalista: El impacto del ILES trascendió las fronteras de la isla mediante un sistema de becas para que estudiantes destacados continuaran su formación en el extranjero, incluyendo la Universidad Obrera de México, la CTC en Cuba y la Universidad Patricio Lumumba en la Unión Soviética.

Políticamente, el sindicalismo de esos años de 1970, estuvo intrínsecamente ligado a la izquierda puertorriqueña. Líderes como Pedro Grant, Juan Elisa Colón, Osvaldo y el propio Manuel Perfecto militaban en el Movimiento Pro Independencia (MPI) y el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP). Esta militancia aportaba una “visión de clase” fundamental, vinculando la lucha laboral con la descolonización

En conclusión, Perfecto destacó que el ILES no solo cumplió como una escuela técnica, sino como la herramienta ideológica y organizativa que permitió al sindicalismo de izquierda profesionalizar su lucha y asegurar que los principios de la clase obrera guiaran la acción sindical.

Conquistas materiales y la “mística” de la lucha

La gestión de este liderato se tradujo en beneficios tangibles e inéditos. A través de convenios colectivos con patronos como Triple S y Mechanical Contractor, se lograron artículos que financiaban la educación sindical y aportaciones a fideicomisos recreativos y educativos. De estos fondos surgió el Centro Vacacional en Barraza, inspirado en modelos latinoamericanos vistos por Grant. Una anécdota poderosa compartida por Perfecto relata cómo, en momentos de estrechez económica, los propios oficiales de la unión y sus hijos limpiaban los terrenos del centro con machetes, reafirmando que los líderes son parte de la clase trabajadora.

En ese contexto, sindicatos como los Boilermakers destacaron por su capacidad de negociación y combatividad. Entre sus logros, se recuerda ser el único sindicato en su época que logró el pago del bono navideño mediante convenio colectivo. Perfecto recordó cómo los líderes viajaban por toda la isla repartiendo los cheques personalmente a los obreros en fila, una práctica que reforzaba el vínculo directo entre la unión y su matrícula. Estas conquistas no fueron concesiones gratuitas, sino resultados de una combatividad extrema, ejemplificada en huelgas como la de la General Electric en Río Grande (octubre 1969), que costó “sangre y gente presa”.

La mujer como sostén y protagonista del movimiento obrero

La ponencia reivindica el papel de las mujeres en el movimiento, no solo en las líneas de fuego como Luisa Pérez y Ana Luisa Pérez, sino también en el hogar. Se rinde homenaje a Nereida (esposa de Pedro) y Rosa (esposa de Moisés), descritas como “jefas de hogar” que sostuvieron a sus familias mientras sus compañeros cumplían con sus responsabilidades sindicales y políticas.

Más allá del ámbito doméstico, la experiencia internacional también permitió visibilizar transformaciones en los roles de género dentro del mundo del trabajo. Una anécdota narrada sobre Pedro Grant en Cuba se sitúa en 1994, durante la tercera brigada de solidaridad Juan Rius Rivera. En el contexto del denominado “periodo especial”, el grupo visitó la construcción del Hotel Meliá, frente al Malecón de La Habana. Según testimonios de los participantes, al recorrer la obra, Grant quien fungía como padrino del grupo observó que la dirección técnica de la obra, incluyendo arquitectura e ingeniería, estaba a cargo de mujeres.

El momento más significativo ocurrió en el quinto piso del edificio, donde la brigada encontró a una cuadrilla de cuatro hombres liderada por una mujer especialista en el “chapado” de paredes, una de las tareas de terminación más delicadas. Con una intención claramente pedagógica, y también provocadora, Grant preguntó a los obreros cómo se sentían al ser dirigidos por una mujer. La respuesta fue directa: “Es un honor para nosotros que sea la compañera la líder de este grupo”.

El intercambio generó un debate entre los brigadistas puertorriqueños sobre los cambios en los valores del trabajo y las relaciones de género, reforzando la idea de que el trabajo no está determinado por el sexo.

Desafíos contemporáneos y crítica al “canibalismo” sindical

De acuerdo con Manuel Perfecto Torres, la organización de los empleados públicos, impulsada principalmente por la Ley 45-1998, Ley de Relaciones del Trabajo para el Servicio Público de Puerto Rico” provocó un cambio profundo y, en muchos sentidos, negativo en la filosofía y la práctica del sindicalismo en Puerto Rico. Perfecto afirmó que cuando se comenzaron a organizar los empleados públicos bajo la Ley 45,surgió una “filosofía totalmente distinta” a la que prevalecía cuando el movimiento se concentraba en el sector privado. Mientras que el trabajador del sector privado solía tener una ruta más clara de lucha, el trabajador del sector público se volvió “más político”, llegando incluso a defender al gobierno de turno.

En términos prácticos, resultó mucho más difícil crear mecanismos para educar a los trabajadores en el sector público que en el privado. Esto se debió a que, en el sector privado, los trabajadores no dependían de los gobiernos o de los jefes de agencia a quienes sentían que debían “favores”. La entrada masiva del sector público al sindicalismo contribuyó a que se perdiera la mística de reunirse y de superar las diferencias entre los distintos grupos obreros. El ponente señaló que se perdió el enfoque en la solidaridad y en los objetivos comunes de clase.

A partir de entonces se observó un cambio de mentalidad donde algunos sectores de empleados públicos han preferido beneficios económicos directos (como aumentos de sueldo) a cambio de avalar las acciones de la Junta de Control Fiscal, lo que ha resultado en la pérdida de derechos históricos como vacaciones, días feriados y licencias por enfermedad. Manuel Perfecto criticó el escenario sindical actual, influenciado por esta nueva dinámica, se caracteriza por un “canibalismo” donde los sindicatos compiten entre sí por la matrícula bajo la premisa de “quítate tú para ponerme yo”, en lugar de fortalecer la educación y la base. A diferencia de las generaciones anteriores, los nuevos sindicalistas del sector público a menudo desconocen el trasfondo histórico y las luchas (que incluyeron cárcel y sacrificios físicos) que permitieron obtener los beneficios que hoy disfrutan.

Perfecto concluyó con una crítica severa al estado actual del sindicalismo en Puerto Rico. Señaló que tras la implementación de leyes nefastas como la Ley 7, la Ley 45 y la Junta de Control Fiscal, el movimiento ha perdido su “mística” y combatividad. Lamenta que algunos sindicatos actuales hayan avalado o se hayan limitado a “taparse de los golpes” del gobierno en lugar de proponer una lucha ofensiva. Enfatizó que los derechos no son permanentes si no se defienden; citó la pérdida de días feriados, licencias por enfermedad y la protección de la Ley 80-1976 como evidencia de un retroceso histórico. Además, criticó la gestión del sistema de retiro, señalando la responsabilidad de figuras como Miguel Ferrer en la emisión de bonos por aproximadamente $3,000 millones en 2008, proceso que, según su planteamiento, tuvo consecuencias negativas para la sostenibilidad del sistema, sin que se produjeran sanciones para los responsables.

Conclusión: un llamado a la ofensiva

El mensaje final de Manuel Perfecto es un imperativo de acción: “no hay logros sin lucha”. Insta a fortalecer cada sindicato individualmente en sus tareas fundamentales, priorizando la educación obrera sobre la mera negociación de convenios. Hizo un llamado a la “vieja guardia” para que no se retire al silencio, sino que se convoque para formar a los nuevos sindicalistas que carecen de trasfondo histórico. La lección fundamental de Pedro Grant y Moisés Lebrón es que ningún líder es eterno y que la transición a nuevas ideas debe estar dictada por una formación continua de la base. En palabras de Perfecto, “la herramienta más importante está aquí” (señalando la mente), y solo una profunda conciencia de clase hará posible lo “imposible” en las luchas del pueblo trabajador.

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Author: Eduardo A. Matos Vidal

Catedrático Auxiliar en la Universidad de Puerto Rico y Coordinador de su Programa de Educación Obrera del Instituto de Relaciones del Trabajo (IRT).