A continuación publicamos el texto de la hoja suelta que nuestro colectivo repartió en la actividad “Ni imperios, ni dictadores” conocida en los EE.UU. como “No King’s Day”. Se estima que unas 400 personas se manifestaron frente al Tribunal Federal de los EE.UU.
Saludamos la iniciativa de realizar la protesta “Ni imperios, ni dictadores” en Puerto Rico como parte de la protesta internacional “No Kings Day” contra la violencia del estado y la tiranía. A pesar de que esta protesta la origina el Partido Demócrata en su campaña electoral contra Trump, ha servido como polo de atracción para una serie de demandas tales como reclamos sindicales y la lucha contra la violencia estatal hacia las comunidades migrantes.
Protestar contra la injusticia siempre es importante. Pero: ¿Contra qué protestamos? ¿Contra los síntomas de la injusticia? ¿O abordaremos la raíz de los problemas para obtener soluciones verdaderas?
Podemos ver la lucha contra la injusticia como una de políticos “autoritarios” contra otros líderes “democráticos” o “liberales”. En los EE.UU. se le presenta al pueblo trabajador que la única forma de derrotar al “fascista” de Trump es votando por el Partido Demócrata. De hecho, no es coincidencia que esta protesta se realice escasamente 17 días antes de las elecciones especiales a celebrarse en los EE.UU. para cubrir 6 vacantes en la Cámara de Representantes, 2 vacantes de Gobernadores estatales así como vacantes en 27 alcaldías de las ciudades más grandes de los EE.UU.
En Puerto Rico el problema pretende reducirse a que la gobernadora es trumpista (que lo es) y que es simplemente una política autoritaria más. Así pues, la alternativa sería votar por el Partido Popular, o incluso por algún partido alternativo.











Pero el problema no es uno de políticos autoritarios o supuestamente “fascistas”. El problema es que vivimos en un sistema capitalista donde no importa quien gobierne, sea “autoritario” o “democrático” lo hace para beneficiar a los patronos y los ricos. El capitalismo se fundamenta en la explotación de la clase obrera. Por tanto, no podemos aspirar a un “capitalismo bueno” de la misma manera que nunca existió, ni podía existir, una “esclavitud buena”.
Por eso en Puerto Rico, tanto el PNP como el PPD, como partidos capitalistas, han legislado a favor de los patronos y en contra de la clase obrera y sus organizaciones. Entre tanto, la clase obrera vive bajo condiciones de explotación, austeridad y precariedad. Mientras nos limitemos a apoyar partidos capitalistas no habremos de cambiar nada.
Como trabajadores sabemos que no podemos delegar la defensa de nuestros derechos. ¡Sólo la clase obrera salvará a la clase obrera! Debemos reconocer que los intereses políticos de la clase obrera sólo pueden ser defendidos por un partido de la clase obrera. Lo demás es engañarnos, y engañar a otras personas, con la idea de que los “amigos” o “aliados” de la clase obrera pueden resolver nuestros problemas. Con ese cuento nos vienen engañando hace demasiados años.
Así pues, tanto en EE.UU. como en Puerto Rico el camino es el mismo: rehusarnos apoyar la alternativa “menos mala”. Tenemos que construir nuestra propia alternativa política: un partido de trabajadores que defienda nuestros intereses frente a una clase capitalista voraz y explotadora.
Un futuro mejor es posible. Esta es razón suficiente para que la clase obrera gobierne. Y para eso trabaja Rumbo Alterno. ¡Únete a nosotros para que juntos podamos construir un verdadero partido de trabajadores!















