A continuación reproducimos el mensaje del Consejo General de Estudiantes del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, ante los actos conmemorativos del natalicio del educador Eugenio María de Hostos (1839-1903). Filósofo, pedagogo y escritor puertorriqueño, Hostos fue también un hombre de acción vinculado a la causa revolucionaria. Luchó por la emancipación de Cuba, Puerto Rico y República Dominicana del colonialismo español así como la creación de una Confederación Antillana.
Quiero comenzar reconociendo a las y los organizadores de la Jornada Hostosiana. Les agradezco a nombre del Consejo General de Estudiantes de nuestro Recinto de Río Piedras la invitación a acompañarlos en la importante conmemoración de los 186 años del Natalicio de Eugenio María de Hostos.
Hostos ocupó toda una vida de peregrinaje en desarrollar y llevar una hermosa filosofía pedagógica fundamentada en su convicción de que para verdaderamente liberar a los pueblos y para que la democracia pueda funcionar, sin duda es preciso dar acceso a la educación.
Nos decía;
“Sin educación del pueblo no habrá jamás verdadero pueblo; y que, sin pueblo verdadero, la democracia es una palabra retumbante, no un sistema de gobierno”.
Son precisamente estas palabras las que me traen al proyecto social de la universidad pública de nuestro país en reflexión con Hostos. Nuestra universidad tiene el deber de servirle a su pueblo, de ser, como siempre lo ha sido, la cuna histórica de importantes debates sociales que han transformado la conciencia de nuestro país. Sin embargo, nos duele como comunidad universitaria sentir que este importante proyecto nos lo están arrebatando.

¿Qué diría ese gran Maestro de nuestro proyecto hoy? ¿Cómo propondría enfrentar los retos de una universidad pública pero casi tan cara e inaccesible como las privadas? ¿Cómo se sentiría al ver cada vez menos estudiantes entrar? ¿O ver estudiantes y familias que hacen esfuerzos extraordinarios para que sus hijas e hijos tengan mejores oportunidades?, ¿Ver estudiantes a tiempo completo obligados por la necesidad a tener más de un trabajo? ¿Qué diría Hostos si supiera que hay estudiantes que duermen en sus carros, que sólo comen una vez al día y que nuestra Universidad no tiene residencias? Una universidad de Bibliotecas y Seminarios cerrados, abandonados con hongo y todavía dentro, documentos históricos y libros, tesoros que cuentan la historia de nuestro país, la que oculta no vemos desvanecerse por abandono.
¿Cómo enfrentamos, maestro, propuestas que estoy segura de que le sonarían absurdas? Como acomodar nuestros ofrecimientos académicos al mercado y no al deber de desarrollar la razón, de descubrir y difundir conocimientos sin trabas para la humanidad. ¿Cómo contribuyen estas condiciones y dificultades al desarrollo y necesidades de nuestra gente? Son asuntos que nos toca pensar y atender a los que vivimos en este momento histórico, no con resignación sino con convicción de que podemos y debemos cambiarlas.
Estudiando me veo reflejada en todas las mujeres y hombres que han amado a este país y que gracias a esta universidad he conocido, y por esto insisto en ver los retos actuales como oportunidades de transformación. Es nuestro deber luchar desde donde sea que estemos para darle acceso a la educación a la gente, sobre todo a nuestro pueblo pobre y trabajador, a quienes pertenece esta universidad. Hoy es urgente defender la universidad pública como un servicio esencial y una de las más importantes inversiones que tiene nuestro país, porque un pueblo educado ciertamente es el motor del ejercicio de la verdadera democracia, la que brinda libertad real a todas las personas para reclamar derechos y deberes, equidad y justicia.
Para esa tortilla, seguramente tendremos que romper unos huevos.
Como estudiante y en representación de nuestra comunidad estudiantil, hago un llamado a defender nuestras instituciones educativas públicas, con pasión, en todos los foros, a inspirar curiosidad y amor por nuestra historia, a conocer y difundir quienes fueron las mujeres y hombres que como Hostos dieron toda una vida por hacer lo necesario para cambiar el mundo.
Muchas gracias,
Astrid J. Lugo López
Presidenta del Consejo General de Estudiantes
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras














