La pregunta puede parecer extraña, particularmente cuando esta hoja se reparte en una Marcha por la Independencia. Pero dependiendo de su contestación podremos abrir el camino hacia una independencia verdadera o, por el contrario, continuar siendo la colonia más antigua del planeta.
Estados Unidos invadió Puerto Rico en 1898 no para “liberarnos” de España, sino para expandir sus intereses capitalistas en el Caribe y el Pacífico. De ahí que la lucha contra el colonialismo sea inseparable de la lucha contra el capitalismo. Una independencia sin transformación socialista desembocaría en un neocolonialismo, donde la burguesía puertorriqueña —históricamente intermediaria del capital extranjero— continuaría explotando a la clase trabajadora bajo nuevas formas.
En nuestra América Latina fueron las burguesías locales las que encabezaron las luchas de independencia. Pero en Puerto Rico, la historia fue distinta. Tras el fracaso del Grito de Lares en 1868 y la invasión de 1898, la burguesía criolla renunció a la tarea de construir su propio estado nacional. En vez de luchar, prefirió acomodarse al poder estadounidense. El peso de la independencia quedó entonces en manos de la pequeña burguesía —profesionales, pequeños comerciantes, agricultores e intelectuales— que sí levantó la bandera, pero sin ofrecer un proyecto de país para las mayorías trabajadoras.
El resultado fue un independentismo que osciló entre gestos heroicos, como el nacionalismo de Albizu Campos, y opciones electorales que nunca pasaron de ser minoritarias. Incluso en su momento más fuerte, con el Partido Socialista Puertorriqueño y las luchas armadas de los 70 y 80, el movimiento no logró articular una verdadera alternativa para nuestro pueblo pobre y trabajador.
La clase obrera: el sujeto olvidado
La gran ausente en este debate ha sido la clase obrera. Aunque en momentos históricos el movimiento obrero estuvo en la primera línea de la lucha —como en los años 30 y 40 con las huelgas cañeras y la creación de la Confederación General de Trabajadores— terminó cooptado por partidos colonialistas y sindicatos controlados desde afuera.
Sin un partido propio, la clase obrera no habrá de acercarse a la lucha independentista. Y es lógico: ¿para qué cambiar de estatus si la explotación y la pobreza van a seguir igual? La clase obrera habrá de sumarse a la lucha por la independencia solo cuando ésta vaya acompañada de una transformación profunda, que garantice el fin de la explotación para construir un nuevo orden socialista.
En otras palabras: la independencia capitalista no tiene futuro, solo el socialismo puede darle contenido real a la independencia.
Una independencia internacionalista
Puerto Rico no puede luchar solo. Nuestro destino está ligado al de Cuba, República Dominicana y el resto del Caribe. Como planteó Betances, la confederación antillana es la herramienta para resistir al imperialismo. Hoy, más que nunca, esa idea debe renacer, pero desde una perspectiva obrera, socialista e internacionalista.
Nuestra lucha no es por un pedazo de tierra aislado, sino por unirnos a la clase obrera de las Américas y del mundo en la construcción de un futuro libre de explotación.
La independencia de Puerto Rico será socialista e internacionalista, o no será. Cualquier otra propuesta —una independencia capitalista, administrada por la burguesía local o regalada por la Casa Blanca— solo prolongará nuestra condición colonial bajo otro nombre.
Hablemos claro. El pueblo trabajador tiene que organizarse en un partido propio y prepararse para conquistar el poder. Esa es la única vía para que Puerto Rico deje de ser colonia y se convierta en una nación libre y socialista, como primera etapa en la construcción del comunismo. Por eso luchamos por la independencia.
¡Por la independencia socialista de Puerto Rico!
¡Por la confederación socialista antillana!
¡Por el socialismo internacional!
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En este boletín sólo presentamos un apretado resumen de un documento de análisis más extenso el cual puedes leer en el siguiente enlace: “Perspectivas de la lucha por la independencia y el socialismo en Puerto Rico”.
Nota editorial: Texto de la hoja suelta repartida por nuestro colectivo durante la Marcha por la Independencia celebrada el día 31 de agosto de 2025.














