Los sindicatos y la necesidad de construir el futuro

“El futuro, más que adivinarse, se construye.”
Pentti Malaska

La situación por la que atraviesa el movimiento sindical puertorriqueño hace obligatoria la necesidad de reflexionar sobre el futuro de nuestros gremios. Sobretodo, si se toma en consideración que las perspectiva de desarrollo del país apuntan hacia una profundización de la crisis que hoy experimenta y a una mayor ofensiva del capital. Constituiría un serio error de juicio no reconocer la necesidad de planificar a mediano y largo plazo y de pensar en lo que queremos que sea el futuro. 

En el presente cada sindicato, a nivel individual, desarrolla su quehacer centrado fundamentalmente en las actividades cotidianas, enfrentando e intentando resolver las situaciones coyunturales que se le presentan, a la vez que busca frenar o minimizar las injusticias del día a día. Las respuestas colectivas de nuestros gremios son limitadas y la acción común no suele alcanzar la participación de más de dos decenas de sindicatos. 

En el lado de la clase patronal y su gobierno no existen mayores fisuras a la hora de estructurar la ofensiva contra los sindicatos y la clase trabajadora del país. La imposición de las medidas neoliberales – eliminación de las leyes protectoras del trabajador, la eliminación de conquistas laborales, la congelación de los convenios en el sector público, la dilatación de las negociaciones, la imposición de las medidas de austeridad de la Junta Dictatorial y una intensa y permanente campaña en contra de la organización de los trabajadores- y la inhabilitación de los gremios para atender los justos reclamos de sus afiliados caracterizan la presente realidad.

Realidad que, de cara al futuro, no apunta hacia una superación de las relaciones socio-económicas que posibiliten un cambio positivo para los gremios en las relaciones de poder entre el trabajo y el capital. Todo lo contrario, las políticas que emanan desde los Estados Unidos, deportación de inmigrantes, imposición de aranceles, reducción de las denominadas ayudas federales, apuntan a un recrudecimiento de las medidas de austeridad que se han entronizado en el país con el consentimiento y la complicidad de la administración colonial. No debe haber la más mínima duda de los grandes retos que corresponderá enfrentar al pueblo trabajador puertorriqueño en los próximos años.

Es desde este escenario, descrito muy someramente, que debe partir el movimiento sindical en su construcción del futuro. Se hace imperativa la formulación de un proyecto común, definido por la unidad sindical, donde podamos analizar, desde los retos presentes y nuestros deseos, qué es lo posible, lo probable y lo deseable de alcanzar con los recursos y capacidades con las que hoy contamos y con aquellas que podamos generar por efecto de la unidad. 

También hay un conjunto de interrogantes que debemos plantearnos para avanzar en este objetivo. ¿Qué se hace necesario para hacer la transición de ser en la actualidad un conjunto de gremios encapsulados en la cotidianidad de los diferentes talleres para convertirnos en un verdadero movimiento social? ¿Cómo vamos a recuperar el principio de la solidaridad obrera para vencer sobre el individualismo que se nos ha sembrado? ¿Qué certezas debemos construir para romper con la incertidumbre que prevalece en el escenario del trabajo?¿Qué nuevos elementos organizativos tenemos que gestionar para enfrentar los retos de la realidad social, política y económica que anticipamos en el país, en conjunto con los avances tecnológicos y la inteligencia artificial ? 

La futurología es una disciplina que se dedica a la investigación y análisis de los posibles escenarios futuros. No hay duda de que la comprensión del presente se hace necesaria para atisbar, con un razonable grado de certeza, el futuro. Empecemos por sacar la cabeza de la arena, examinemos con objetividad la realidad que nos rodea y con buen juicio y voluntad de cambio, comencemos a mirar audazmente hacia el futuro. 

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Author: Erasto Zayas Nuñez

Erasto Zayas Núñez nació en el pueblo de Santa Isabel, PR el 7 de septiembre de 1949. Realizó estudios en las escuelas públicas del país y los universitarios en la UPR Recinto de Río Piedras y la Universidad Católica de Ponce. Casado, tiene cinco hijos y es el feliz abuelo de cuatro nietos. Escribe cuentos, poesía y durante dos décadas publicó una columna de opinión en el semanario El Oriental. Ligado al movimiento obrero en su capacidad de comunicador por más de medio siglo, se desempeñó como administrador de la Unión General de Trabajadores. Es uno de los fundadores de la Casa de Estudios Sindicales e integrante de su Junta de Directores.