Sobre el marxismo en Puerto Rico

Nota editorial: A continuación publicamos la presentación del colectivo Rumbo Alterno en el panel titulado “Sobre el marxismo en Puerto Rico” celebrado en la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico el 6 de mayo de 2025.


Agradecemos la oportunidad que se nos brinda para hablar sobre el tema del marxismo en Puerto Rico.

Mi nombre es Carlos Quirós Méndez y soy integrante del colectivo Rumbo Alterno. Somos un grupo marxista comprometido con la lucha contra el capitalismo y por la construcción de una nueva sociedad socialista en Puerto Rico y a nivel internacional. Nuestro colectivo forma parte de la Internacional Comunista Revolucionaria (ICR), la cual está presente y realiza trabajo político en más de 60 países, que cubren los 5 continentes.

Parte fundamental de nuestro trabajo político constituye fomentar el estudio del marxismo como base indispensable para entender la naturaleza capitalista colonial de Puerto Rico para, de esta manera, participar activamente en su transformación. Para adelantar dicho trabajo publicamos la revista digital rumboalterno.net

Estamos en una época propicia para fomentar el estudio del marxismo pues, a raíz de la pandemia del Covid-19, las teorías filosóficas del posmodernismo, las políticas de identidad y el pensamiento decolonial – todas fomentadas desde las universidades – han demostrado que son incapaces de explicar la realidad que vivimos, y mucho menos sirven como guía para la transformación de dicha realidad. Por el contrario, el marxismo si nos provee dichas explicaciones y además nos provee una guía para cambiar el mundo que vivimos.

Cuando analizamos la historia del marxismo en Puerto Rico podemos ver que la década de los años 70 del siglo pasado fue la época de mayor auge del estudio del marxismo. Esta época cubre desde la transformación del Movimiento Pro Independencia a Partido Socialista Puertorriqueño en 1971 hasta la fundación de varios grupos marxistas durante la década de los años 70 y principios de los 80.

Esta época se caracterizó por la divulgación masiva del marxismo, tanto dentro como fuera de la universidad. En el caso de la UPR hubo una explosión de actividad marxista evidenciada con las conferencias, foros, los debates de todo tipo y la publicación de boletines y revistas teóricas. Surgieron librerías marxistas en Río Piedras y los vestíbulos de las facultades de Sociales y Humanidades tenían mesas para la venta de literatura marxista.

Ahora bien, lo anterior no quita que durante esa época se cometieron errores en la divulgación y aprendizaje del marxismo. Y ahora que nuevas generaciones retoman el interés por estudiar el marxismo, resulta indispensable considerar cuáles fueron dichos errores, para no volver a cometerlos. Si bien es cierto que las nuevas generaciones habrán de cometer sus propios errores, no deben ser los mismos errores del pasado. Con esto en mente pasemos a examinar brevemente cuatro de los errores más graves que se han cometido en el estudio del marxismo,

El primer error es el “activismo”. Uno de los errores más comunes en el aprendizaje del marxismo durante la década de los años 70 – y que persiste al día de hoy – es lo que podemos definir como “activismo”. Es la subestimación del estudio y de la teoría pues hay un énfasis desmedido en el “meter mano”, en la militancia práctica. Un activista podía leer “El Manifiesto Comunista” y ya se consideraba “marxista”.

Ahora bien, no se me malinterprete. La militancia práctica es indispensable, como veremos más adelante, pero la práctica es inútil si no es guiada por la teoría marxista. Por esa razón Lenin expresó en 1902: «Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario.» 

El segundo error en la divulgación y aprendizaje del marxismo ha sido el teoricismo, lo que podemos llamar el enfoque academicista. Este error es lo contrario al activismo pues prioriza en el estudio de las obras de Marx pero sin vincular dicho estudio con la práctica. Lo peculiar de este error academicista es que, mientras más se lee sobre Marx, de manera contradictoria, menos se aprende marxismo. Expliquemos.

El marxismo no es una doctrina. No es un cuerpo de pensamiento acabado que se encuentra disperso en las obras del comunista alemán. El marxismo es más bien un método para entender y transformar la sociedad. 

Consideremos una persona que desea ser músico. Para esto se lee muchos libros sobre música, estudia su historia y se conoce la biografía de los grandes compositores. Pero nuestro aprendiz de músico no vincula la teoría con la práctica: ni canta ni toca instrumento alguno. ¿Podemos considerar como “músico” a esta persona? Ciertamente no.

El problema con el teoricismo es que conoce muy bien la teoría pero no se provee la oportunidad de que la teoría fundamente acción política alguna. Pero el problema es mucho más grave pues el estudio de la teoría – sin vinculación práctica – reside exclusivamente en la cabeza del estudioso. Y en la cabeza pueden ocurrir muchas cosas.

Por ejemplo, nuestro teórico aspirante a músico puede mirar una partitura musical y no la verá como una guía para la acción sino como un objeto a ser estudiado. Y como objeto en si mismo no hay razón por la cual no debamos cuestionar su esencia. Por ejemplo ¿Por qué en las partituras usamos un pentagrama para leer música de izquierda a derecha? ¿Por qué no de derecha a izquierda?¿O por qué no somos más democráticos y escribimos la música de abajo hacia arriba? Estas preguntas nos pueden llevar a concluir que las partituras musicales no sirven para nada porque, a final de cuentas, son una imposición europea. Quizás se deba buscar un sistema «decolonial» de notación musical que «desafíe las estructuras de poder legadas por el colonialismo». A final de cuentas los Aztecas, Mayas y Taínos conocían la música y no usaban el pentagrama.

Y mientras nuestro aspirante a músico se hace todas estas preguntas se aleja más y más de su objetivo de ser músico. Se pasa los días cuestionando y deconstruyendo la teoría musical y… ¿Cual es el fin práctico de todo su estudio? Ninguno, a menos que se trate de un intelectual con interés en publicar novísimos tratados que lo mantengan vigente en círculos académicos y que lo inviten a múltiples simposios internacionales. Y conocemos algunos de estos personajes.

No debemos olvidar que el propio Marx se burló de los teoricistas y sus fantasiosas elucubraciones cuando expresó, en La Ideología Alemana, lo siguiente: «Entre la filosofía y el estudio del mundo real media la misma relación que entre el onanismo y el amor sexual.»

Por su parte a Lenin siempre le gustaba citar una frase del Fausto de Goethe: «La teoría, amigo mío, es gris, pero verde es el árbol eterno de la vida».

El tercer error que se comete en el estudio del marxismo es el individualismo. Este error parte de la premisa de que el marxismo se puede estudiar de manera individual. Si aceptamos que el marxismo no es una doctrina, sino más bien un método para entender y transformar la realidad, y si aceptamos que el marxismo tiene que estar vinculado a la práctica de transformación de dicha realidad, entonces debemos concluir que el estudio del marxismo no se puede hacer de manera individual sino más bien tiene que ser un ejercicio colectivo. ¿Cuantas veces ustedes han leído un documento y han llegado a ciertas conclusiones, pero cuando lo discuten con otra persona resulta que sus conclusiones no eran correctas? Así pues el aprendizaje del marxismo debe ser un trabajo social, un ejercicio colectivo caracterizado por el intercambio y debate continuo con otras personas.

El cuarto error es el nacionalismo. Este error surge de la creencia de que podemos entender el marxismo desde una óptica criolla o nacionalista. Ese error es particularmente grave en Puerto Rico que es una isla y en la cual vivimos literalmente aislados del resto del mundo. Para una gran cantidad de personas el mundo termina donde comienza la playa y, así pues, su interés se centra de manera exclusiva en los asuntos nacionales. Para estas personas no es importante lo que pasa en Francia, Argentina, China o en Kenya.

Sin embargo, el estudio del marxismo tiene, por obligación, que incorporar la experiencia internacional. Debemos aprender lo que ocurre en el mundo para comprender y transformar nuestra realidad nacional.

Hay otros errores que podríamos mencionar pero el tiempo no nos da para más. Así pues, a todas las personas interesadas en el marxismo – y debo presumir que los asistentes a esta actividad están en ese grupo – nuestra invitación es sencilla. Aborden el estudio del marxismo vinculando la teoría con la práctica, háganlo de manera colectiva y háganlo con una perspectiva internacionalista. Y para lograr esto, recuerden siempre la undécima tesis de Marx sobre Feuerbach:

«Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.»

Author: Rumbo Alterno ICR-Puerto Rico

Rumbo Alterno es un colectivo marxista comprometido con la lucha contra el capitalismo y la construcción de una nueva sociedad socialista en Puerto Rico y a nivel internacional. Luchamos contra el actual sistema económico, político y social que no ofrece una alternativa a la mayoría de la población. Publicamos la revista digital RumboAlterno.net donde divulgamos análisis de la coyuntura nacional e internacional, así como artículos y denuncias de nuestros lectores y sectores afines. Nuestro colectivo forma parte de la Internacional Comunista Revolucionaria (ICR), antes Corriente Marxista Internacional, la cual está presente y realiza trabajo político en más de 60 países, en 45 de los cuales cuenta con secciones nacionales establecidas y grupos en formación, que cubren los 5 continentes.